El exgobernador de Nuevo México Bill Richardson se encuentra Cuba para abogar supuestamente por la liberación del contratista estadounidense Alan Gross, condenado a 15 años de prisión por participar en "planes subversivos" contra la isla, aunque no ha querido revelar el motivo de su visita.

"No tengo comentario sobre el propósito de mi visita, tal vez más tarde", respondió lacónicamente Richardson a una pregunta de Efe acerca del objetivo de este nuevo viaje, poco después de su llegada a La Habana.

Richardson ya viajó a Cuba en agosto de 2010 con el fin de convencer al Gobierno de La Habana de que libere a Gross.

De acuerdo con un reporte de la cadena CNN, Richardson viajó a Cuba por invitación del Gobierno cubano para tratar la situación de Gross, y se espera que pase los próximos días en La Habana "buscando la forma de lograr su liberación".

La portavoz del departamento de Estado, Victoria Nuland, dijo hoy en un comunicado que el Gobierno de EE.UU. está al tanto del viaje de Richardson a Cuba y ha estado en contacto con él.

A principios de agosto pasado, el Tribunal Supremo Popular de Cuba, máxima instancia de la Justicia en el país, ratificó la sentencia de 15 años impuesta a Gross en marzo y desestimó su apelación.

Cuba considera que Gross participó en un supuesto "proyecto subversivo" de Washington dirigido a "promover acciones desestabilizadoras" y a "subvertir el orden constitucional" en la isla.

Gross, de 62 años y detenido en Cuba en diciembre de 2009 por distribuir material tecnológico a una comunidad judía de la isla, trabajaba para la empresa Development Alternatives (DAI), una subcontratista de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid) dedicada a labores de desarrollo en otros países.

Su detención se convirtió en un nuevo motivo de fricción entre los Gobiernos de Cuba y Estados Unidos, que no tienen relaciones diplomáticas desde 1961 y arrastran una enemistad desde hace más de medio siglo.

El Gobierno de Washington siempre ha mantenido que Gross es inocente, tachó de "injusta" la condena impuesta por los tribunales cubanos y ha insistido en exigir a Cuba su liberación "inmediata e incondicional".

Desde la celebración del juicio en marzo, diversas personalidades estadounidenses se han interesado por el caso ante las autoridades cubanas, entre ellas el expresidente Jimmy Carter, quien ese mismo mes visitó a Gross durante un viaje que realizó a la isla.

Carter dijo entonces que confiaba en que se atendiera su apelación ante el Tribunal Supremo, o se emitiera una orden ejecutiva para concederle un indulto o la liberación por motivos humanitarios, considerando que la hija y la madre de Gross están muy enfermas.