La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) urgió hoy al Gobierno de México a que tome medidas tras el asesinato de dos periodistas mexicanas.

La Relatoría Especial reiteró su petición al Gobierno mexicano de que adopte de manera "urgente" todas las medidas necesarias para prevenir estos crímenes, proteger a los periodistas y avanzar en las investigaciones para evitar la impunidad.

"El esclarecimiento de estos crímenes y la sanción a los responsables son un paso necesario para desincentivar la violencia contra la prensa en México", indicó el organismo en un comunicado.

Las periodistas Marcela Yarce Viveros y Rocío González Trápaga fueron halladas muertas el pasado 1 de septiembre en un parque de la capital mexicana con marcas de violencia.

Las autoridades que están investigando el caso barajan varias hipótesis según indicó la Relatoría, que consideró "indispensable" estudiar también la posibilidad de que los asesinatos podrían haber sido motivados por el ejercicio del periodismo.

En este sentido urgió a las autoridades a esclarecer las circunstancias de las muertes, identificar y sancionar a los responsables y reparar de manera justa a los familiares de las víctimas.

Yarce era una de las fundadoras de la revista Contralínea, donde ejercía como reportera y encargada de relaciones públicas, y había trabajado en diversos medios de comunicación escritos y televisivos.

Por su parte, González era periodista independiente y con anterioridad se había desempeñado como reportera de los noticieros de la cadena Televisa.

La CIDH (organismo autónomo dentro de la OEA) señala que Contralínea, fundada en 2002, se ha distinguido por un periodismo "crítico" en temas políticos, especialmente por denunciar casos de corrupción.

La revista y sus periodistas habían sido objeto de diversos actos de intimidación y hostigamiento, como ataques armados, amenazas, robos de equipos e información y restricciones judiciales.

Con estos dos crímenes ascienden a ocho los comunicadores asesinados en México durante 2011, cuyas muertes podrían estar vinculadas con su actividad profesional.

Anteriormente fueron asesinados Noel López Olguín, el 8 de marzo en Veracruz; Luis Ruiz Carrillo y José Luis Cerda Meléndez, el 25 de marzo en Monterrey; Miguel Ángel López Velasco, el 20 de junio en Veracruz; Yolanda Ordaz, el 26 de julio en Boca del Río, Veracruz, y Humberto Millán, el 25 de agosto en Culiacán.

Además, el 7 de junio desapareció en Guerrero el periodista Marco Antonio López Ortiz, cuyo paradero todavía es desconocido, mientras que en otros ataques contra medios de comunicación murieron la repartidora de periódicos Maribel Hernández, el 31 de enero en Ciudad Juárez, y el ingeniero Rodolfo Ochoa Moreno, el 9 de febrero en Coahuila. EFE