Los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) iniciaron hoy la segunda y última jornada de la reunión informal que celebran en Sopot (Polonia) con el objetivo de avanzar en su apoyo a los procesos democráticos en los países de su vecindario meridional y oriental.

Los representantes de los Veintisiete están acompañados hoy de sus homólogos de los países candidatos a la adhesión a la UE, que también participan en las discusiones.

En el sur del Mediterráneo, la Unión se ha propuesto apoyar activamente la "primavera árabe" y respaldar con ayudas de diversos tipos la democratización de países como Túnez, Egipto o Libia.

Mientras, quiere mantener la presión sobre Siria para que su régimen acceda a una transición y para ello aprobó ayer un embargo sobre las importaciones de crudo del país y sanciones contra varias entidades e individuos vinculados al régimen.

La decisión entró en vigor hoy con su publicación en el Diario Oficial de la UE, aunque la prohibición de importar petróleo no se hará efectiva hasta el 15 de noviembre para respetar contratos en vigor.

Mientras, al este, el centro de atención de los debates será la situación en Bielorrusia y en Ucrania, donde la detención de la ex primera ministra ucraniana Yulia Timoshenko podría tener consecuencias en las relaciones bilaterales.

Al margen del encuentro ministerial, cinco países -España, Francia, Alemania, Italia y Polonia- han firmado una carta dirigida a la máxima representante de la diplomacia de la UE, Catherine Ashton, en la que hacen un llamamiento a fortalecer la política de seguridad europea, según aseguró en su cuenta en Twitter el ministro polaco, Radoslaw Sikorski.

Los detalles de la misiva no han trascendido. Tradicionalmente Francia ha defendido impulsar las estructuras militares comunitarias frente al Reino Unido, que siempre ha preferido centrar los esfuerzos a través de la OTAN.