El ministro francés del Interior, Claude Guéant, negó las acusaciones de haber espiado a la prensa, que hoy fueron reafirmadas por el diario "Libération", que insistió en el papel del presidente, Nicolas Sarkozy, en la creación de una "célula especial" destinada a protegerle.

En una carta a "Libération" publicada hoy, Guéant afirmó "de la forma más solemne" que "nunca (dio) ninguna instrucción" para buscar la fuente que divulgó elementos de la instrucción el año pasado sobre la investigación de un presunto caso de corrupción del entonces ministro del Presupuesto, Eric Woerth, en relación con la heredera de L'Oréal Lilliane Bettencourt.

También aseguró que "nunca" estuvo en una "célula" que supuestamente habrían creado -según las alegaciones del propio "Libération"- quienes en ese momento eran los titulares de Interior, Brice Hortefeux, y de Justicia, Michèle Alliot-Marie, y de la que también habría formado parte Xavier Bertrand, el que era jefe del partido de Sarkozy, la Unión por un Movimiento Popular (UMP).

Guéant puso el acento en que en este asunto hay que atenerse a los hechos, y en concreto a que hubo fugas en una investigación judicial, lo que constituía una infracción al secreto de instrucción.

Por eso se puso en marcha una investigación para determinar el origen de esas filtraciones, y las conclusiones de esas pesquisas se transmitieron a la Fiscalía, añadió.

En respuesta a esas palabras, "Libération" desarrolló la tesis de que en el verano de 2010 se constituyó en el Elíseo (residencia del jefe del Estado francés) una célula especial en torno a Guéant, que era en ese momento el secretario general de la administración de Sarkozy.

El objetivo de ese "gabinete negro" -de acuerdo con el diario de izquierdas- era "tener en directo todas las informaciones del escándalo Woerth-Bettencourt, identificar costara lo que costara el origen de las filtraciones en la prensa, retomar el control de la agenda judicial y organizar el contraataque político".

"El Elíseo utilizó los medios del Estado para inmiscuirse en los asuntos de la justicia y en el trabajo de los periodistas recurriendo a la policía y al contraespionaje", precisó.

Los principales ejes de ese dispositivo fueron el fiscal del Tribunal de Nanterre Philippe Courroye, el responsable de los servicios de información DCRI, Bernard Squarcini, y el director general de la Policía Nacional, Frédéric Péchenard, contó "Libération".