El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, defendió hoy el papel de su país y de los estados de la región en la tarea de garantizar la seguridad de Asia Central tras reunirse con sus colegas de Tayikistán, Emomalí Rajmón, Afganistán, Hamid Karzái, y Pakistán, Asif Ali Zardari.

"Todos hemos subrayado lo mismo: la responsabilidad por lo que ocurre en la región recae a fin de cuentas en Rusia, Tayikistán, Pakistán y Afganistán", declaró el jefe del Kremlin, al término de la cumbre regional celebrada en la capital tayika.

Agregó que "los socios que ayudan hoy a cumplir las diversas tareas en la región son muy importantes y mucho depende de ellos", pero recalcó que se trata de "potencias que no son de la región".

"Por eso debemos pensar en cómo activar nuestra interacción para que finalmente la paz y la seguridad en la región sean garantizadas con los esfuerzos de nuestros países", dijo Médvedev.

De lo contrario, advirtió el presidente ruso, "los enormes esfuerzos que se aplican para garantizar la seguridad podrían resultar estériles".

Los cuatro jefes de Estado firmaron una declaración en la que manifestaron su propósito de acelerar la elaboración de hojas de ruta para la cooperación a largo plazo en diversos ámbitos, como el transporte, la energía, el comercio.

"Es hora de pasar de las palabras a las acciones", dijo Medvédev en la rueda de prensa posterior a la cumbre, tras señalar que hay numerosos proyectos a la espera de su ejecución.

Manifestó la disposición de Rusia de sumarse al proyecto CASA-1000, para el suministro de energía eléctrica de Kirguizistán y Tayikistán a Afganistán y Pakistán, e invertir en él "sumas importantes, centenares de millones de dólares".

"Pero para ello se requieren ciertas decisiones organizativas, que nos inviten", indicó el presidente ruso, que también manifestó el interés de Moscú de participar en el proyecto CAPI, que prevé el tendido de un gasoducto desde Asia Central hasta la India a través de Afganistán y Pakistán.