El general retirado Otto Pérez Molina, favorito para ganar las elecciones presidenciales de Guatemala, dijo hoy que "sería arrogante" afirmar que triunfará en la primera vuelta electoral del próximo 11 de septiembre, a pesar de que supera a su mayor rival por 20 puntos.

"Tener la certeza y afirmar que vamos a ganar en la primera vuelta sería una arrogancia de parte nuestra", dijo Pérez Molina, candidato del derechista Partido Patriota, durante un encuentro con corresponsales extranjeros.

Su partido, aseguró, ha hecho "el mejor trabajo" para ganar las elecciones en primera vuelta, pero lograr ese objetivo "es complicado y difícil" debido a que el resultado de los comicios dependerá "de la voluntad de los guatemaltecos".

Según diversas encuestas publicadas por medios locales, este militar retirado de 60 años, que aspira por segunda ocasión consecutiva a la Presidencia, es el favorito seguido a 20 puntos de distancia por el populista Manuel Baldizón, del partido Líder, que tiene un 18 por ciento de la intención de voto.

Para ganar en primera vuelta, algo que no ha ocurrido en la historia reciente de Guatemala, un candidato necesita obtener el 50 % más uno de los votos válidos.

Si ninguno de los diez candidatos presidenciales obtienen ese resultado, se deberá realizar una segunda ronda entre los dos más votados y que ha sido programada para el próximo 6 de noviembre.

Pérez Molina, quien promete en su campaña "mano dura" para combatir la delincuencia, rechazó los señalamientos de sus adversarios de que, por su pasado militar, un eventual Gobierno suyo representaría el regreso de la violencia y la represión.

"El término mano dura no tiene absolutamente nada que ver con autoritarismo ni con represión. Las fuerzas de seguridad que tienen que reprimir (a los delincuentes) lo harán, para eso son. Pero tenemos que ver primero la prevención y el control del delito", aseguró.

El concepto de "mano dura", precisó, tiene que ver "con el carácter, la firmeza y la decisión" frente a la violencia y la corrupción.

"Creemos que es importante que ese carácter y esa firmeza esté presente en los próximos cuatro años de Gobierno para enfrentar el crimen organizado y el narcotráfico", indicó.

En su plan de Gobierno, aseguró, "no aparece la frase mano dura", porque sus propuestas nada tienen que ver con represión o acciones fuera de la ley, sino con la prevención del delito, el fortalecimiento de las instituciones de seguridad y de justicia.

Para garantizar el respeto de los derechos humanos de los guatemaltecos, indicó, "las fuerzas de tarea interinstitucional" que harán frente al crimen organizado, estarán integradas por fiscales y delegados de la Procuraduría de los Derechos Humanos.

Pérez Molina también rechazó de plano las acusaciones que diversas organizaciones y activistas hacen sobre su participación en crímenes de guerra durante el conflicto armado que padeció el país entre 1960 y 1996, que se saldó con más de 200.000 muertos.

"He estado siempre aquí, no he salido del país, no he huido, no tengo nada que esconder, siempre he dado la cara y la voy a seguir dando", dijo al descartar posibles procesos judiciales en su contra por violaciones a los derechos humanos.

Desde el año 2000, cuando fue su baja en el Ejército, no ha gozado de inmunidad y ha "estado a disposición (de la Justicia) como cualquier guatemalteco común y corriente", sin ser procesado porque no hay delitos que imputarle, dijo.

Respeto a otros antiguos militares sobre los que sí existen procesos penales por crímenes de guerra, Pérez Molina aseguró que en un eventual Gobierno suyo apoyará a las instituciones encargadas de administrar justicia "para que hagan lo que les corresponda".

"Como presidente no me voy a oponer ni a permitir ni a prohibir cualquier investigación que se tenga que hacer. Lo que tengo que hacer es apoyar a la cadena de justicia. Voy a respetar", aseguró.

Agregó que con el apoyo de miembros especializados del Ejército combatirá a los grupos internacionales del narcotráfico que se han instalado en el país, y descartó que los resultados puedan ser similares a los que se producen en México.

"No pensamos en llegar a los niveles de guerra que se ha llegado en México porque las circunstancias son diferentes", porque Guatemala es solo "un país de tránsito y bodega" de los narcotraficantes, subrayó.

Según analistas locales, el Partido Patriota ha gastado más de 23 millones de dólares en su campaña, casi cuatro veces más que el gasto máximo de 6 millones fijado por el Tribunal Supremo Electoral.

Pérez Molina se niega a revelar quienes financian su campaña por razones de seguridad, pero subrayó que no ha adquirido ningún compromiso con ellos.

Lo que sí puede asegurar, precisó, es que "en la campaña del Partido Patriota no hay dinero del narcotráfico, del Gobierno ni de los impuestos de los guatemaltecos".