El Pentágono advirtió hoy sobre los progresos en la modernización de las Fuerzas Armadas chinas, que consideró que puede generar nuevas tensiones, si bien matizó que algunos de los nuevos proyectos aún tardarán años en entrar en funcionamiento.

En una rueda de prensa hoy, el subsecretario adjunto de Defensa para el Este asiático, Michael Schiffer, presentó el informe anual que el Pentágono elabora para el Congreso de EE.UU. sobre la capacidad militar china.

Entre otras cosas, el informe pone de relieve la creciente superioridad militar de la República Popular sobre Taiwán y los ataques informáticos de los que fueron víctimas incluso ordenadores del Gobierno de EE.UU. el año pasado y que aparentemente procedieron de China.

"Creemos que el Ejército Popular sigue en camino de lograr su meta de unas Fuerzas Armadas modernas, centradas en el plano regional, para 2020. Sin embargo, su capacidad de sustentar poder militar a una gran distancia resulta limitada hoy por hoy", indicó Shiffer.

El documento se da a conocer después de que China se haya hecho con equipamiento del que no contaba hasta ahora, como su primer portaaviones, que adquirió a Ucrania en 1998 y que, tras adaptar a sus necesidades, ha comenzado a probar en mar abierto este mes.

La evaluación del Pentágono considera que el portaaviones podría estar operativo para el año próximo, si bien sin aviones. "Aún tomará una serie de años el que un grupo aéreo consiga la mínima capacidad de combate a bordo del navío necesario para poder empezar a operar desde allí", consideró Shiffer.

El informe señala también que China podría buscar la producción local de portaaviones, aunque no espera que estos buques puedan estar listos al menos hasta 2015 si su fabricación comenzara este año.

"Creemos que China intenta construir sus propios portaaviones (...) No quiero conjeturar sobre un número, pero probablemente más de uno, podrían fabricarse en el futuro", avanzó el subsecretario adjunto.

Además, a lo largo del año pasado la República Popular logró avances para el desarrollo de un misil balístico contra buques y concluyó el prototipo de su primer avión espía.

"El alcance y el ritmo de la inversión militar china ha permitido a este país buscar capacidades que creemos potencialmente desestabilizadoras para los equilibrios militares regionales, que aumentan el riesgo de malentendidos y de cálculos erróneos y que pueden contribuir a tensiones y preocupaciones regionales", declaró el alto funcionario.

Según Schiffer, "esas capacidades podrían aumentar las opciones de que Pekín use la fuerza militar para obtener beneficios diplomáticos, hacer avanzar sus intereses o resolver en su favor disputas militares".

El informe alude también a los ciberataques registrados el año pasado que aparentemente tuvieron su origen en China.

"Esas intrusiones se centraban en extraer información", señala el documento, que agrega que la formación necesaria para perpetrar esos ataques también puede emplearse contra redes informáticas en tiempos de guerra.