El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, denunció hoy que "hordas" saquearon la legación de su país en Trípoli, ciudad que permanece ocupada por rebeldes opuestos al régimen de Muamar el Gadafi, aunque luego se precisó que el ataque fue perpetrado contra la residencia del embajador.

El "Embajador de Venezuela (Afif Tajeldine) confirma que nuestra embajada en Trípoli fue asaltada y totalmente saqueada", declaró Chávez a periodistas tras reunirse con el canciller ruso, Serguéi Lavrov.

El gobernante atribuyó el hecho a "hordas" que "no tienen nada que ver con el derecho internacional".

"Hay que exigir derecho a la vida y a la integridad física de nuestro embajador y del personal que ahí labora ¿Cómo estarán? Y, segundo, respeto al territorio venezolano, porque ustedes saben que una embajada es territorio del país respectivo", añadió.

Poco después, Tajeldine precisó a la cadena internacional Telesur que el ataque se produjo contra su residencia, en momentos en que solamente se encontraba el vigilante.

Detalló que "grupos armados" irrumpieron en la residencia y no "dejaron nada" e incluso se llevaron los vehículos.

"Eso es una demostración de la violación del derecho internacional, porque ese sitio es un territorio nuestro, un territorio venezolano", sostuvo, y aclaró que en "la embajada como oficina no pasó nada".

Consideró que "esta violación" fue cometida por "grupos armados apoyados por la OTAN".

Por su parte, Chávez ratificó su rechazo a las acciones en contra del régimen de Gadafi, al indicar que "han destrozado" ese país y "siguen destrozándolo".

"El drama de Libia no termina ni aun con la caída del Gobierno de Gadafi, comienza, nada más", sentenció el gobernante venezolano, e indicó que es un "deber moral y político" de Venezuela denunciar que "están demoliendo un país delante del mundo".

Señaló que lo que quieren "el imperio yanqui y las potencias europeas que se han subordinado" es el petróleo de Libia, y subrayó que, independientemente de la situación interna de ese país, "nada justifica este atropello".

"Es un atropello contra el mundo y es una amenaza contra el mundo", añadió el jefe de Estado, quien celebró, por otro lado, la liberación de una treintena de periodistas extranjeros retenidos en el Hotel Rixos de Trípoli.

Los rebeldes libios se aprestan a iniciar una compleja y larga transición mientras preparan el asalto a Sirte, ciudad natal de Gadafi, quien permanece en paradero desconocido, y último bastión leal al antiguo régimen.

Según Abdala Abu Arafa, uno de los portavoces castrenses de la oposición, los insurrectos han iniciado un proceso de negociación con jeques y líderes tribales de la urbe para que esta se entregue sin derramamiento de sangre.

El proceso comenzó el martes, escasas horas después de que los rebeldes asaltaran y tomaran la fortaleza de Gadafi en Libia, y ahora está detenido a la espera de la respuesta de los rectores de la ciudad, que han pedido tiempo, explicó el militar, en declaraciones divulgadas por la televisión árabe Al Jazeera.