En medio de los escándalos de corrupción que sacuden al Gobierno de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, dos revistas acusaron hoy de diversas irregularidades a otros dos ministros, que rebatieron las sospechas en las mismas publicaciones.

La revista Istoé cargó en la edición que comenzó a circular hoy contra la ministra de Relaciones Institucionales, Ideli Salvatti, una de las personas más cercanas a Rousseff, mientras que Veja puso en duda la actuación del ministro de Ciudades, Mario Negromonte.

Las sospechas contra estos dos ministros se suman a las que existen en el Ministerio de Turismo, cuyo viceministro fue arrestado hace diez días junto a una treintena de funcionarios, y agravan la situación que, desde junio pasado, ya provocó la destitución de los titulares de Presidencia, Transportes y Agricultura.

Sobre Salvatti, del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), el semanario afirma que "abogó" por funcionarios implicados en casos de corrupción en su estado natal de Santa Catarina (sur) y que su defensa de esas personas consta en grabaciones de conversaciones telefónicas hechas por la policía en el marco de la investigación.

La ministra, que antes ocupó el despacho de Pesca y pasó a la cartera de Relaciones Institucionales hace dos meses, negó cada una de las sospechas deslizadas por Istoé y afirmó que las "relaciones peligrosas" que le atribuye la revista fueron siempre de corte "institucional".

En el caso del ministro de Ciudades, la revista Veja dice haber obtenido información sobre supuestos sobornos que Negromonte habría ofrecido a parlamentarios del Partido Progresista (PP), al que pertenece, a cambio de apoyo en luchas intestinas dentro de esa formación.

"En guerra abierta con otros sectores por el control del partido, Negromonte estaría transformando el ministerio en un apéndice partidario y usando su gabinete para obtener apoyo", afirma Veja.

El semanario dijo haber escuchado a varios diputados del PP, de los que afirma que pidieron anonimato, quienes revelaron que Negromonte ofrecía 30.000 reales (18.750 dólares) a cambio del respaldo en la supuesta disputa interna que existe en ese partido de derechas, que integra la coalición que respalda al Gobierno de Rousseff.

Negromonte, en declaraciones a la propia Veja, confesó que sabía de esos "rumores", que atribuyó a "intrigas políticas", y rechazó tajantemente que existan esos sobornos.

"No me cabe estar comentando rumores", apuntó.

Según la revista, la presidenta Rousseff "fue informada sobre el problema" y su Gobierno "acompaña" el caso "con mucha atención".