Las Mujeres de Negro, una red internacional que nació en Israel en 1988, han trasladado esta semana a Colombia su mensaje de paz con el objetivo de intercambiar experiencias sobre las consecuencias de los conflictos armados.

Son mujeres de 85 países que, de forma directa o indirecta, han sido víctimas de la guerra en distintos lugares del mundo, por eso critican sin fisuras el militarismo y se solidarizan con sus compañeras afectadas por los conflictos bélicos.

Desde su nacimiento, la Red Internacional de Mujeres de Negro estableció pautas claras de actuación, como manifestaciones silenciosas y representaciones artísticas, que tienen como objetivo hacer propuestas contra la guerra, el armamentismo, el militarismo y los gastos que todo ello conlleva.

El silencio es su arma de denuncia, hace referencia a la ausencia de voz de las mujeres en la historia, y el color negro es su estandarte en señal de duelo por aquellos que sufren la violencia.

Desde el martes y hasta el próximo sábado, las Mujeres de Negro están reunidas en Bogotá para afianzar un mensaje de paz en Colombia, donde se vive un conflicto armado desde hace casi 50 años y las mujeres, precisamente, son las principales víctimas.

El movimiento propone desactivar todos los artefactos de la guerra: las armas, la palabra y el olvido.

"Estamos aquí para decir que somos mujeres que venimos de situaciones reales, con problemas, que pierden hijas, madres, hijos y que viven en terror, algo que continuará y que traerá el fin del mundo", con estas palabras resumió a Efe la intención del encuentro Celine Suguna, miembro de la delegación de India.

Colombia está representada por Ruta Pacífica de las Mujeres, la anfitriona del encuentro y que tiene 2.000 integrantes.

Estas colombianas, organizadas desde 1995, salen a la calle los últimos martes de cada mes en distintas ciudades y regiones del país para exigir a los actores armados el fin del conflicto y la negociación política, así como el respeto al Derecho Internacional Humanitario (DIH).

La Coordinadora Nacional de la Ruta Pacífica, Marina Gallego, explicó a Efe que la situación de la mujer colombiana se asemeja a la del resto, "se ve discriminada y subordinada", adicionalmente "tiene más vulnerabilidades especificas derivadas del conflicto" que acrecienta estas desigualdades.

Su herramienta más potente de protesta fue, desde el comienzo, la simbología, ya que hacen uso de la expresión corporal para exponer sus propuestas.

Esa simbología se mantuvo en Bogotá, donde están representados cuatro continentes y para ello crearon un símil de cuatro hadas vestidas cada una con un color, todas colombianas.

Una de raza negra vestida de naranja para África; rasgos orientales y color amarillo para Asia; una mujer mestiza de verde para América, y otra de tez blanca y ropajes azules para Europa.

Esa intención se aprecia también en los espacios, decorados con una red hecha con veletas y mariposas de origami (papiroflexia japonesa), cirios de acuerdo al número de delegaciones, 85 en total, y colores que diferencian los continentes.

Una red de pesca, que representa a la propia red de mujeres, será llevada el próximo viernes, en Bogotá, a una concentración de apoyo a las madres colombianas cuyos hijos han sido víctimas de ejecuciones extrajudiciales por parte del Ejército, casos que en Colombia se conocen como "falsos positivos".

El objetivo de estas mujeres es llamar la atención sobre la violencia en todos los lugares del mundo; y en ese sentido se manifestó la serbia Maria Perkovic: "no importa si vienes de Europa o de otro continente, la situación de las mujeres, de clase media o baja, es igual en todo el mundo".

"Si eres hombre puedes hacer mucho más que si eres mujer", remarcó Perkovic, procedente de una de las regiones más castigadas por la violencia en Europa.

Para la investigadora y documentalista de la sección española de la organización, Mirella Forel, el objetivo de este encuentro está claro: "no es casualidad que eligiéramos Colombia, aquí hay un conflicto y hay que buscar una solución negociada donde las mujeres estén presentes".

Elisa Barragán Méndez