El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habló hoy con el rey de Arabia Saudí, Abdalá ben Abdelaziz, sobre la situación en Siria, sobre la que se mostraron muy preocupados, y acordaron seguir en comunicación para seguir la evolución de los acontecimientos.

"Los dos líderes expresaron su profunda preocupación sobre el uso de la violencia del Gobierno sirio contra sus ciudadanos", indicó la Casa Blanca en un comunicado.

Ambos mandatarios estuvieron de acuerdo en que la "brutal" campaña de violencia del régimen sirio en contra de la población "debe acabar inmediatamente".

El presidente Obama reafirmó además el compromiso de Estados Unidos con la paz y la seguridad en la región.

Desde mediados de marzo Siria es escenario de revueltas populares contra el régimen, que se han cobrado las vidas de al menos 1.772 civiles y 410 efectivos de las fuerzas de seguridad, según los últimos datos del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Estados Unidos ha instado a la comunidad internacional a que se sume a las sanciones contra Siria para presionar al Gobierno del presidente sirio Bachar al Asad y que acabe la represión.

El Gobierno de EE.UU. emitió esta semana sanciones económicas contra el Banco Comercial de Siria y contra Syriatel, la mayor operadora de teléfonos móviles en ese país, a las que acusó de ser cómplices en la corrupción y actividades ilegales del régimen sirio.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, urgió el viernes a aquellos países que continúan sus intercambios comerciales con el país o están vendiendo armas a Al Asad a que opten por el lado "correcto" de la historia.

El pasado 3 de agosto la ONU emitió una declaración de condena -que no llegó a ser resolución, una figura con mayores implicaciones jurídicas- de la violenta represión que el régimen de Damasco ha ejercido contra la población civil desde el inicio de las protestas contra el Gobierno y pidió un cese inmediato de la violencia.

La Liga Árabe, que representa a 22 países de la región, y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), formado por Arabia Saudí, Omán, Catar, Kuwait, Baréin y Emiratos Árabes Unidos, han instado a Siria a que acabe con la violencia.

Además, Arabia Saudí, Kuwait y Baréin llamaron a consultas a sus embajadores en la capital siria, añadiendo presión al régimen de Asad.

Estados Unidos ha indicado que, de momento, mantendrá a su embajador en Damasco porque considera que "está desempeñando un importante papel sobre el terreno, dando testimonio de lo que está pasando en Siria", según dijo esta semana el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner.