El segundo debate de los aspirantes a la candidatura presidencial republicana en EEUU para 2012 tuvo la economía y la inmigración como temas clave, pero el verdadero protagonismo fue el fuego cruzado entre Michelle Bachmann y Tim Pawlenty.

La congresista por Minesota y el exgobernador de ese estado intercambiaron ataques durante gran parte de las dos horas de debate organizado el jueves por la noche por la cadena Fox en la Universidad estatal de Iowa, en la localidad de Ames.

Junto a ellos, los otros seis republicanos que han formalizado hasta ahora su candidatura a las primarias del partido se esforzaron por seducir a las bases de su partido y situarse en una buena posición para el sondeo de opinión que se celebrará este sábado en Iowa, uno de los estados clave en el proceso de las primarias.

Pawlenty y Bachmann, que según muchos analistas son los dos aspirantes que más pueden ganar o perder en el sondeo del sábado, robaron atención al repaso de temas de actualidad cuando los moderadores del debate recordaron que el primero había calificado el historial de la segunda en el Congreso de "inexistente".

"Usted dijo una vez que la era del Gobierno pequeño se había acabado. Eso me suena a Barack Obama", contraatacó Bachmann, una de las líderes del movimiento "Tea Party" en el Congreso.

En otro de los ataques mutuos, Pawlenty pidió a Bachmann que si su manera de contribuir a los intereses republicanos era mediante sus campañas "fracasadas" contra iniciativas demócratas en el Congreso, hiciese el favor de detenerse "porque nos está matando a todos".

El duelo entre ambos desvió prácticamente todos los dardos lejos del entorno de Mitt Romney, el exgobernador de Masachusets y líder virtual de la carrera republicana en casi todas las encuestas, quien pudo así centrar su discurso en la economía y salir airoso de muchas preguntas.

El punto de partida natural del debate fue la crisis de los mercados esta semana tras las negociaciones para elevar el techo de la deuda de EEUU, un asunto en el que los aspirantes republicanos coincidieron en una crítica rotunda a la gestión del demócrata Obama, que, en palabras de Romney, buscó "exactamente lo contrario que lo que necesita el país".

"Si yo hubiera sido presidente, no habría tenido reparos en recortar el gasto federal, y después me habría puesto a trabajar para lograr una enmienda de presupuesto equilibrado" que eliminaría el concepto de la deuda soberana, dijo el exgobernador.

Para el empresario Herman Cain, en cambio, la solución está en hacer "permanentes" las tasas impositivas, mientras que Bachmann reiteró varias veces que ella abogó por no elevar el techo de la deuda en absoluto, y afirmó que el tiempo le "ha dado la razón".

El exsenador de Pensilvania Rick Santorum replicó que "por supuesto" EEUU deberá volver a elevar el techo de la deuda "en algún momento".

En cuanto a la inmigración, triunfó el discurso a favor de "asegurar" la frontera con México, hasta el punto en que el legislador de Texas Ron Paul abogó por retirar las tropas estadounidenses de Irak y Afganistán y "llevarlas a la frontera, donde tenemos el verdadero problema".

Cain declaró que Estados Unidos "puede ser al mismo tiempo un país de vallas altas y de puertas abiertas".

El eslogan de Romney en esta materia fue más moderado, y subrayó que está a favor de que "los mejores y más brillantes del mundo puedan entrar y quedarse en este país".

"Amamos la inmigración legal. Pero necesitamos asegurar la frontera y castigar a los empresarios que contratan a inmigrantes ilegales", dijo el exgobernador.

La política exterior tuvo un protagonismo moderado en el debate, y la atención se centró en Ron Paul, que defendió un Estados Unidos replegado sobre sí mismo que no se preocupe por si Irán tiene o no armas nucleares, al considerar que "es natural que las quieran si saben que les harán ser más respetados".

Santorum replicó al instante que Irán "no es Islandia, sino un país que ha estado en guerra con nosotros desde 1979".

La reforma de salud de Obama, el aborto y el matrimonio homosexual completaron el debate de los aspirantes, entre los que también se encontraba el exgobernador de Utah Jon Huntsman y el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich.

Los grandes ausentes de la noche fueron el gobernador de Texas, Rick Perry, que pretende anunciar formalmente su candidatura este sábado, y la exgobernadora de Alaska Sarah Palin, que viajó hasta la localidad de Iowa pese a no haber aclarado aún sus intenciones.

El candidato republicano que disputará finalmente ocupar el Despacho Oval a Obama será anunciado el 27 de agosto de 2012 en la convención de Tampa Bay (Florida), una vez cerrado el largo proceso de las primarias.