El presidente de Haití, Michel Martelly, declaró hoy que "el mundo entero se está preguntando qué está pasando" en su país, que continúa sin Gobierno después de que los legisladores rechazaran las candidaturas de los dos primeros ministros propuestos por el gobernante.

El presidente, en el poder desde el 14 de mayo pasado, hizo su planteamiento durante una rueda de prensa junto al canciller chileno, Alfredo Moreno, quien visita el país.

El vacío gubernamental fue uno de los temas tratados por Martelly y Moreno durante la reunión que mantuvieron en el Palacio Nacional antes del encuentro con la prensa, porque, según dijo el jefe de Estado, "el mundo entero se está preguntando que está pasando en Haití".

Dieciséis de los treinta senadores rechazaron el martes la candidatura de Bernard Gousse como primer ministro del país, tal como anunciaron tras la designación, cuando firmaron una declaración de rechazo al considerarlo "inaceptable" porque durante su etapa como ministro de Justicia (2004-2006) se registraron violaciones de derechos humanos.

Anteriormente, el 21 de junio, la Cámara de Diputados rechazó la designación del empresario Daniel Rouzier, cuya candidatura no llegó a analizarse en el Senado.

Desde la entrada en vigor de la actual Constitución en 1987 es la primera ocasión en que un presidente recién investido no logra una mayoría suficiente para proclamar a su candidato a primer ministro.

Esto ocurrió porque, pese al triunfo de Martelly en las elecciones presidenciales, los haitianos dieron la mayoría en el Parlamento a Inité, la plataforma política liderada por el anterior mandatario, René Preval.

El gobernante, quien debe designar un tercer candidato al puesto, dijo hoy en la rueda de prensa que hizo su "deber" para establecer un Gobierno en Haití.

"Anuncio al mundo entero que siempre hice mi deber de designar rápidamente un primer ministro", declaró Martelly.

La Constitución haitiana establece que si el presidente del país no dispone de mayoría en el Parlamento, debe designar al primer ministro en consulta con los presidentes de las dos cámaras.

La ratificación del primer ministro debe ser aprobada por las dos instituciones legislativas y sólo entonces el aspirante puede formar Gobierno y presentar su programa político, que debe también ser sancionado por el Parlamento.