El presidente de EE.UU., Barack Obama, retoma hoy la campaña electoral y participa en actos de recaudación de fondos en Chicago tras dejar atrás las pugnas para aprobar un aumento del techo de la deuda del país.

Obama participa hoy en una reunión con su Gabinete, la primera desde mayo y previsiblemente la última antes de que los políticos comiencen sus vacaciones, para repasar las consecuencias que tendrá la nueva ley de techo de deuda en los distintos departamentos.

A continuación, y tras reunirse por separado y a puerta cerrada con el secretario de Justicia, Eric Holder, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, el presidente estadounidense se pondrá el "sombrero" de candidato electoral y partirá hacia Chicago, su ciudad, para participar en tres actos de recaudación de fondos y celebrar su 50 cumpleaños.

El agrio debate sobre el aumento de la deuda había obligado hasta ahora al presidente a descuidar este tipo de actos, imprescindibles para alimentar unas campañas electorales cada vez más largas y onerosas. Hasta ahora, su última salida fuera de Washington para recaudar fondos había tenido lugar hace más de un mes -el 30 de junio en Filadelfia-, toda una vida en política.

De hecho, el director de su campaña, Jim Messina, ha reconocido que en el tercer trimestre del año espera recaudar mucho menos dinero que lo que se logró en el segundo trimestre, cuando se obtuvieron 86 millones de dólares, muy por encima de los objetivos de 60 millones que se habían fijado.

"Vamos a conseguir significativamente menos en el tercer trimestre que en el segundo", admitió Messina. El "impasse" sobre la deuda obligó a cancelar o a aplazar una decena de actos de recaudación de fondos, en los que hubieran participado el presidente o pesos pesados de la Casa Blanca, a lo largo del último mes.

El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, ha asegurado que, una vez libre de las negociaciones sobre la deuda, esta situación va a cambiar y Obama volverá a centrarse en sus actos electorales.

"Creo que se puede contar, hablando en general, con que el presidente estará fuera (de Washington) más de lo que ha estado en las últimas semanas", declaró.

De hecho, Carney confirmó hoy que Obama llevará a cabo entre el 15 y el 17 de este mes una gira en autobús por los estados del centro del país, algunos de los cuales se encuentran entre los más perjudicados por la crisis económica y que pueden resultar claves para decidir el ganador de las elecciones de noviembre del año próximo.

"Va a estar fuera, muy contento de estar de nuevo recorriendo el país tras un largo periodo en Washington", indicó Carney, quien no precisó exactamente qué estados visitará el presidente.

Obama tiene por delante una ingente tarea para convencer a estos votantes. Las encuestas le conceden un índice de aprobación de apenas el 40 por ciento, el más bajo de su mandato, arrastrado por el malestar entre los ciudadanos sobre las pugnas partidistas en torno a la deuda.

El presidente tiene prisa, por tanto, por pasar página y centrar su atención en la creación de empleo, el gran talón de Aquiles de la economía y el problema que más preocupa a los ciudadanos.

La gira en autobús "estará muy centrada en la economía y el empleo", adelantó Carney. "Esa ha sido su prioridad desde que se convirtió en presidente", declaró el portavoz.

El mismo Obama, tras el acuerdo sobre la deuda, aseguró en unas declaraciones desde la Rosaleda de la Casa Blanca que ahora volverá a concentrarse en la creación de puestos de trabajo.

En momentos en los que el índice de paro alcanza el 9,2 por ciento, un nivel históricamente alto para EE.UU., los votantes tendrán muy en cuenta qué medidas adopta el presidente para hacer realidad sus promesas.

Dados los poco prometedores indicios que ofrece la economía -en los últimos días se han anunciado, entre otros factores, una disminución del gasto de los consumidores y un aumento de los inventarios-, la tarea se presenta hercúlea.