Las presidentas de Brasil y de Argentina, Dilma Rousseff y Cristina Fernández, defendieron el fortalecimiento de la relación bilateral como el punto de partida para construir una América Latina más vigorosa en lo político y lo económico, al inaugurar hoy la nueva sede de la embajada argentina.

"Tenemos el desafío de construir una región fuerte, un mercado regional fuerte", dijo Fernández en el acto, en el que estuvo arropada por Rousseff y por el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, y en el que se hicieron numerosas evocaciones del exmandatario Néstor Kirchner, quien falleció el pasado 27 de octubre de 2010.

Rousseff, por su parte, dijo que la sede diplomática inaugurada hoy es "compatible" con la importancia de las relaciones bilaterales, potenciadas durante los Gobiernos de Lula y Kirchner y señaló que ese acercamiento será benéfico para el resto de la región.

"Somos países democráticos, tenemos la seguridad de que la cooperación entre nuestros países no sólo es decisiva para Brasil y Argentina sino también para América Latina", dijo Rousseff.

La mandataria brasileña abogó por una profundización de los vínculos bilaterales porque, dijo, los dos Gobiernos tienen "conciencia de la importancia estratégica de nuestra relación".

Rousseff subrayó que la nueva embajada "hace parte del legado que el presidente Kirchner y el presidente Lula dejaron para Brasil y Argentina", un legado que, agregó, "cambió el concepto de las relaciones entre los dos países".

"Superamos diferencias antiguas que dejaban a Brasil y Argentina sin perspectivas de una acción común, que transformaban nuestras relaciones en roces y desaciertos", manifestó Rousseff.

Por su parte Fernández, cuya voz se quebró varias veces durante el discurso al mencionar a su fallecido esposo, dijo que Kirchner y Lula "se atrevieron juntos a ir contra todos los paradigmas desconocidos" para revitalizar la relación por momentos tensa entre los dos mayores socios del Mercosur.

"El Mercosur era casi una pieza de Museo, pero Néstor (Kirchner) y Lula lo reflotaron y además lo hicieron más grande, más fuerte", dijo la mandataria al subrayar la "decisión inquebrantable de Argentina de profundizar las relaciones entre ambos países".

La presidenta explicó que durante casi 40 años Argentina no tuvo embajada propia "en la casa de su principal socio", hasta que durante el Gobierno de Kirchner se inició la construcción de la que describió como "modernísima" embajada.

Tanto Fernández como Rousseff recordaron con cariño la amistad que tuvieron Kircnher y Lula, de quien la mandataria argentina dijo que fue a la inauguración de hoy "como amigo de esta presidenta y amigo del hombre que fue mi compañero de vida, mi compañero de lucha".

Rousseff, también emocionada, definió a Lula y Kirchner como "compañeros de las luchas por el desarrollo y la justicia social en América del Sur".

Lula, a su turno, se refirió en términos elogiosos a las dos mandatarias, de quienes dijo que "son personas que saben para quién están gobernando y saben claramente que juntas van a tener mucha más fuerza de la que Kirchner y yo tuvimos".

"Kirchner, en este momento, debe estar pensando pobre de mí y pobre de Lula porque la presidenta Dilma y la presidenta Cristina van a hacer historia en América del Sur y en América Latina", expresó Lula, quien acompañó a las dos jefas de Estado a descubrir la placa conmemorativa de la inauguración.