El secretario de Transporte de EE.UU., Ray LaHood, instó hoy al Congreso a que apruebe los fondos para los miles de trabajadores y decenas de proyectos varados por el cierre parcial de la Administración Federal de Aviación (FAA, por su sigla en inglés).

Durante una conferencia telefónica con periodistas, LaHood se quejó de que, debido a la inacción del Congreso el viernes pasado, la FAA ha suspendido decenas de proyectos para la construcción o modernización de torres de control en los aeropuertos, y de otros proyectos para mejorar los servicios en el sector.

Por culpa del Congreso, "los programas de la FAA y miles de empleos de los sectores público y privado están en peligro", se quejó LaHood, al remachar la urgencia de que el Legislativo apruebe cuanto antes los fondos.

Sin embargo, todo parece indicar que, por ahora, ambas cámaras del Congreso de EE.UU. no tienen planes de negociar una solución a la disputa en torno a los fondos de la agencia federal, según indicaron hoy varios líderes republicanos con jurisdicción en el sector de transporte.

El cierre parcial de la FAA no afecta ni a los controladores aéreos ni a los empleados que trabajan directamente en la supervisión de la seguridad de los aviones.

La falta de fondos ha golpeado con especial dureza a la FAA, ahora que ha dejado de recabar impuestos federales mediante la venta de boletos aéreos, lo que supone en la práctica una pérdida de ingresos de alrededor de 30 millones de dólares diarios.

Los casi 4.000 empleados que dependen del fondo fiduciario al que iba ese dinero han quedado suspendidos temporalmente de sus labores.

El administrador de la FAA, Randy Babbitt, dijo a la prensa que si el Congreso no actúa pronto, se agotará el dinero de ese fondo y la agencia no podrá responder con celeridad a las demandas del sector aéreo.

La mayoría de los trabajadores afectados reside en Nueva Jersey, Nueva York, California, Georgia, Oklahoma, Texas, Washington, Illinois y el Distrito de Columbia, donde se encuentra la capital.