Varias ONG expresaron hoy su preocupación porque la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) se politice y pierda su autonomía con una participación más directa del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la selección de su dirección.

"Estamos muy preocupados con la posibilidad de que se erosione la autonomía y la independencia de la Comisión Interamericana al colocar una persona que sea elección política del secretario general, en vez de que sea un cargo de confianza, técnico, que dependa de la Comisión", dijo la directora ejecutiva del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), Viviana Krsticevic.

La CIDH, un órgano autónomo de la OEA, analiza una posible reforma del artículo 11 de su reglamento, que hace referencia a la elección del cargo de secretario ejecutivo, el máximo responsable del organismo, y celebró hoy una audiencia con las organizaciones civiles para escuchar sus ideas.

El actual secretario ejecutivo, Santiago Cantón, anunció el pasado abril que se retirará a finales de 2012, tras 11 años en el cargo, y propuso un cambio en el reglamento para que aumente la transparencia en el proceso de elección.

Su propuesta incluye la publicación de los currículum de los candidatos para que la sociedad civil pueda opinar sobre ellos antes de que los comisionados elijan al secretario. También limita la duración del mandato a cuatro años, renovable una vez más, mientras que ahora era indefinido.

Para discutir el asunto, la OEA creó el Grupo de Trabajo de Reflexión sobre el Fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, que algunas ONG ven como un intento para socavar el papel de la CIDH, por las críticas que ha emitido contra algunos países que no han cumplido con la defensa de los derechos humanos.

En una de estas sesiones, en la que participaron representantes de los países miembros de la OEA, el secretario general, José Miguel Insulza, recordó que los Estatutos de la Comisión recogen que la designación del secretario ejecutivo es una atribución del secretario general en "consulta" con la Comisión.

Una atribución que ahora Insulza quiere fortalecer, según Krsticevic.

Krsticevic explicó a un grupo de periodistas que en los últimos 15 años la Comisión presentaba a su candidato y el secretario general la tramitaba prácticamente como mero formalismo.

Pero, según señaló, países como Perú, Colombia y Guatemala están "firmemente" a favor de una elección "política" en vez de una que "garantice la independencia" y "autonomía" del organismo.

Según Krsticevic, si la OEA lograra aumentar su participación en el proceso de selección podría a su vez influir para que el secretario ejecutivo establezca un plan de trabajo en el que se "diluyan" las actividades de vigilancia de los derechos humanos.

"No queremos una comisión interamericana que tenga pies de barro, que no tenga el equipo independiente, competente, que necesita para desempeñar sus importantes funciones de monitoreo, vigilancia y protección de derechos humanos en el continente", enfatizó Krsticevic.

En este sentido, el responsable para América Latina de "Human Rights Watch", José Miguel Vivanco, instó a la CIDH a "resistir la presión ejercida por algunos Estados miembro y por la secretaría general, que buscan un mayor control de la Comisión y, consecuentemente, un debilitamiento".

Por su parte, Carlos Correa, de la organización venezolana "Espacio Público", consideró que la práctica "histórica" que se lleva haciendo desde 1995 "no es incompatible" con el Estatuto, y la Comisión tiene la "responsabilidad" de preservar la autonomía del próximo secretario ejecutivo.