Las Fuerzas Armadas de Honduras recordarán el próximo lunes con una misa de campaña el fin de la guerra, en julio de 1969, con El Salvador, por asuntos limítrofes y migratorios, informó hoy una fuente oficial.

El jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, general René Osorio, dijo a los periodistas en Tegucigalpa que a la misa asistirán autoridades gubernamentales y veteranos que participaron en ese conflicto bélico de cien horas iniciado por El Salvador el 14 de julio de 1969.

Los veteranos de guerra, además, participarán en un desfile en la capital hondureña, en el que además le pedirán al Gobierno que preside Porfirio Lobo que les incremente la bonificación económica que el Estado les brinda mensualmente porque no es suficiente.

También se recordará a los soldados y civiles que murieron en ese conflicto, que erróneamente fue conocido en el mundo como "La guerra del fútbol", porque se registró pocos días después de una eliminatoria para el Mundial de México 70, al que clasificaron los salvadoreños.

Osorio subrayó que la guerra entre los dos países centroamericanos sigue dejando "muchas lecciones" y que ahora los conflictos en la región son de otro tipo, que demandan unir esfuerzos para combatir flagelos como "el narcotráfico y el crimen organizado".

Según apuntes históricos, el conflicto armado entre hondureños y salvadoreños dejó un saldo global de unos 5.000 muertos en ambos países.

El alto jefe militar hondureño señaló que ahora las relaciones entre los países centroamericanos es buena, producto de las "medidas de confianza" que todos propician.

Ahora "es otro tipo de amenazas las que estamos enfrentando los países de la región centroamericana" y "nadie está pensando en un conflicto con los países vecinos", enfatizó Osorio.

La guerra de 1969 entre Honduras y El Salvador finalizó el 18 de julio de 1969 tras la mediación de la Organización de Estados Americanos (OEA), aunque los dos países estuvieron distanciados durante once años, hasta 1980, cuando firmaron un acuerdo de paz.

Ese acuerdo establecía que si ambas naciones no lograban un arreglo bilateral sobre su frontera común, el caso sería dirimido por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), a la que se sometieron a partir de 1985.

La CIJ resolvió el 11 de noviembre de 1992 reafirmarle a Honduras dos terceras partes de unos 420 kilómetros cuadrados que estuvieron en disputa en el contencioso limítrofe, a lo que siguió un proceso de demarcación al que todavía le restan unos pocos kilómetros.