El ministro de Defensa Nacional de Uruguay, Luis Rosadilla, abandonará mañana sus responsabilidades tras renunciar a su gestión "por razones médicas", relacionadas con una larga enfermedad y el estrés del cargo, informaron hoy a Efe fuentes oficiales.

La dimisión de Rosadilla, ex guerrillero tupamaro como el presidente José Mujica y estrecho colaborador del mandatario, es el segundo relevo ministerial anunciado esta semana en el Gobierno uruguayo, después de que el gobernante destituyera el pasado lunes a la ministra de Desarrollo Social, Ana Vignoli.

"Mañana empieza una licencia médica por un lapso de 45 días, pero se va a alejar definitivamente del cargo, por razones estrictamente médicas", dijeron portavoces de la cartera de Defensa.

Según las fuentes, el todavía ministro, de 57 años y panadero de profesión, "tiene un problema de divertículos", unas protuberancias en el tramo final del intestino, "que necesita un tratamiento muy extenso".

"Necesita reposo, cero estrés y una dieta alimenticia muy seria para poder cumplir con el tratamiento de los médicos", agregaron.

Rosadilla -relataron- padece ese problema "desde hace varios años, pero en el último año se le ha recrudecido", hasta el punto de que es sometido a una vigilancia diaria por parte de sus doctores.

Las fuentes descartaron que detrás de la dimisión hubiese algún motivo de índole profesional, ya que el ministro "ha contado con todo el respaldo del presidente y de la fuerza política" oficialista, el Frente Amplio.

"El presidente lamentó profundamente perderlo por razones de salud, pero no se puede llevar a un ser humano a situaciones extremas", detallaron las fuentes.

La idea de Rosadilla es retornar a su banca en el Senado cuando termine la licencia.

Su lugar será ocupado por el viceministro de Defensa Nacional, Jorge Menéndez, odontólogo de profesión.

Menéndez fue viceministro entre 2007 y 2008, con el presidente Tabaré Vázquez (2005-2010), también del Frente Amplio, y regresó al mismo cargo en mayo último para suplir a Gabriel Castellá, fallecido en abril pasado a los 63 años debido a un fallo cardíaco.

La gestión de Rosadilla, iniciada en marzo de 2010, estuvo marcada por las tensiones con el estamento militar, pese a que desde el principio el ministro y Mujica mostraron su deseo de dejar atrás los tiempos de la dictadura militar (1973-1985), en los que ambos estuvieron presos.

Un caso de corrupción en la Armada, que se llevó por delante al comandante en jefe de esa fuerza, el almirante Óscar Debali, y un proyecto de ley del oficialismo de izquierdas para anular la ley que dejó impunes los crímenes de Estado durante el gobierno de facto, ensombrecieron su relación con las Fuerzas Armadas.

Además, Rosadilla fue sometido a una interpelación en el Parlamento a pedido de la oposición por la denuncia gubernamental de que en algunos ambientes circulaba un vídeo de un comando militar con amenazas contra la democracia, un material cuya existencia no pudo ser confirmada hasta varios meses después y que todavía es investigado por la justicia.

Hombre de fuertes convicciones, Rosadilla llegó a instalar en Haití, con dinero de su propio bolsillo, una panadería que supervisaba en horas fuera de trabajo en sus viajes al país caribeño para verificar el estado de las tropas uruguayas en la misión de paz de la ONU, según informó hace unos meses un corresponsal de prensa uruguayo desplazado allí.