El pueblo marroquí ratificará hoy en la urnas, según todos los pronósticos, la primera Constitución del reinado de Mohamed VI, en un ambiente de disputa entre los que se muestran a favor de la carta magna y aquellos que llaman al boicot de la consulta popular.

Las votaciones comenzarán a las 8.00 y finalizarán a las 19.00 hora local (una hora menos GMT), y más de 13 millones de electores dispondrán de un total de 40.000 colegios electorales distribuidos en Marruecos y en el territorio del Sahara Occidental administrado por este país.

Además, las autoridades marroquíes habilitarán otros 520 colegios electorales en el extranjero para que sus emigrantes también puedan pronunciarse, y en países como España, podrán votar medio millón de personas.

A pocas horas de que finalice la campaña del referéndum, esta medianoche, las divergencias siguen latentes entre el Movimiento 20 de Febrero, que llama al boicot de esta consulta, y las principales fuerzas que apoyan el juego político actual.

Ya el pasado 17 de junio, cuando el monarca alauí anunció la nueva carta magna, la clase política marroquí aplaudió el proyecto y lo consideró un "cambio radical" en el proceso de construcción del Estado moderno y una "consagración irreversible del proyecto democrático y modernizador del Reino".

El secretario general del partido Istiqlal (Independencia) y primer ministro marroquí, Abás El Fasi, aseguró que "disponemos de una nueva constitución que ha cambiado todo profundamente a favor de la democracia, la independencia de la justicia y la moralización de la vida pública".

Durante estos diez días de campaña, la mayoría de las formaciones políticas han organizado mítines en diferentes ciudades del país para movilizar a los marroquíes y aconsejarles que voten "sí" a la nueva ley fundamental.

Mientras, las radios y las televisiones públicas y privadas han difundido 1392 programas sobre el referéndum constitucional, entre telediarios y programas especiales, indicó la Alta Autoridad de la Comunicación Audiovisual (HACA).

El periódico oficialista Asabah informó que los partidos políticos con mayor representación parlamentaria recibieron un total de 7.000 millones de dirham (unos 616 millones de euros) para "hacer triunfar la campaña".

Asimismo, la Coalición por una Monarquía Parlamentaria Ahora (CMPA), que agrupa a varias formaciones políticas y sindicales, denunció que "el acceso a los medios de comunicación y a las subvenciones gubernamentales está reservado a los actores políticos que muestran posiciones favorables a la reforma".

El presidente de la Comisión Consultiva para la Reforma de la Constitución (CCRC), Abdelatif Menuni, que supervisó su elaboración, aseguró ayer al diario "L'Economiste" que su comisión recibió de las arcas públicas 5,5 millones de dirham (unos 485 mil euros) para desempeñar sus tareas.

Por su parte, el Movimiento 20 de Febrero, que acoge a jóvenes pro reformas y a varias organizaciones asociativas y políticas, rechazó desde el principio la nueva carta magna, ya que a su juicio no está elaborada por una asamblea constituyente elegida por el pueblo.

El movimiento, apoyado por el Partido Socialista Unificado (PSU), el Partido del Congreso Nacional Itihadi (CNI) y la Confederación Democrática de Trabajo (CDT), apunta que su contenido consolida el despotismo al mantener el monarca amplios poderes.

"Boicotearemos el referéndum porque queremos una constitución elaborada con participación del pueblo, que establezca una separación clara entre poderes, que vincule el ejercicio de la autoridad con la responsabilidad y que los que la ejercen sean elegidos por los ciudadanos", aseguró a Efe la dirigente del PSU, Mina Buchkiua.

En una encuesta que el diario electrónico Lakome elaboró y en la que participaron 40.000 personas, un 47,2 por ciento aseguró que votará "sí" a la nueva constitución, mientras que un 43,8 por ciento afirmó boicotearla, un 5,9 por ciento se mostró en contra y un 3,1 por ciento indiferente.

El boicot del Movimiento 20 de Febrero expresa un rechazo no solo al contenido de la Constitución, sino también a la forma de elaborarla, y no influirá en los resultados ni en la participación porque ésta se contabiliza a partir del número de electores registrados.