El presidente de Panamá, Ricardo Martinelli, llega a su segundo año de gestión con notas sobresalientes en lo financiero, alcanzando el país el grado de inversión, y con la puesta en marcha de los proyectos que marcarán su mandato.

No obstante, sus opositores le critican su estilo autoritario de dirigir los destinos del país, la falta de transparencia en la gestión pública, su directa injerencia en los otros órganos del Estado y el incremento de la inseguridad ciudadana.

Pese a estas críticas, la popularidad del mandatario panameño, que mañana cumplirá su segundo año en el poder, está tan saludable como su gestión económica, situándose a principios de este mes en un 70,1 % de respaldo popular.

En este tiempo, las principales calificadoras internacionales de riesgo han dado el grado de inversión al país, cuya economía creció un 7,5 % en 2010 y un impresionante 9,7 % en el primer trimestre de este 2011.

Al cierre de este año, se espera que el producto interno bruto (PIB) panameño avance un 7,8 % y en un 7,6 % en el 2012, según un estudio divulgado este jueves por el español Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), que augura un "panorama fuerte de la inversión en capital fijo y del empleo formal" en el país.

Para el vicepresidente y canciller de Panamá, Juan Carlos Varela, el Gobierno en este segundo año fijó las metas que le pondrán el sello a la administración Martinelli.

Esos proyectos son, precisó Varela, la construcción de la Línea 1 del Metro, el saneamiento de la ciudad y de la Bahía de Panamá, y los proyectos sociales como la beca universal y el programa "100 a los 70", que consiste en un aporte estatal de 100 dólares mensuales a las personas mayores de 70 años sin ningún respaldo económico.

También está enmarcado en ese plan de trabajo la reordenación vial en la ciudad de Panamá con la creación de nuevas vías para hacer más fluido el tránsito automotor y la puesta en marcha del Metro Bus, que ha ido paulatinamente reemplazando los populares autobuses conocidos como "Diablos Rojos".

El analista político Mario Rognoni señaló en entrevista con Efe que el segundo año de Gobierno de Martinelli ha sido positivo, porque ha mantenido su política de ayuda a las clases marginadas y le ha dado un sentido social al gasto público.

"No hay duda de que han aumentado los impuestos, pero le está dando un uso social a esa recaudación. Está arreglando las carreteras y trabajando en planes sociales directos", expresó.

Rognoni, otrora asesor del exgeneral Manuel Antonio Noriega, afirmó que también hay que reconocer que se han dado escándalos, denuncias de corrupción que no se han aclarado y poca transparencia en la contratación de algunas obras.

Por su parte, el exmandatario Martín Torrijos (2004-2009) pidió a la población a través de una misiva pública comparar el desempeño de su Gobierno con el de Martinelli, en temas como "transparencia, tolerancia, eficiencia, respeto a la institucionalidad democrática y legalidad".

Sin hacer una crítica abierta, Torrijos añadió que su sucesor "ya tiene dos años" al mando del país y que lo "malo" que haya "ya es producto" de su propia gestión y "no del Gobierno anterior".

Entre tanto, el opositor Partido Revolucionario Democrático (PRD), al que pertenece Torrijos, acusó a Martinelli de impulsar un cambio en reversa o retroceso para el país centroamericano.

El PRD destaca que el gobernante "no solo ha incumplido muchas de sus promesas de campaña, sino que ha sorprendido a la sociedad con decisiones arbitrarias que han generado desasosiego y luto".

Otro que criticó al Gobierno fue el secretario general del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs), Saúl Méndez, quien indicó a Efe que la gestión del actual mandatario ha sido "nefasta, antiobrera y antipopular".

"Una gestión en la que han tratado de eliminar los sindicatos, donde se trató de robar los derechos fundamentales del pueblo panameño, como el de la libre manifestación, dirigido por quienes creen que todo se puede comprar", opinó Méndez.

Otro de los detalles mencionados por el dirigente sindical fue el enfrentamiento de Martinelli y sus colaboradores con sectores de la prensa, que llevó en marzo pasado a la expulsión del país de los periodistas españoles Paco Gómez Nadal y Pilar Chato, por supuestamente instigar una protesta indígena contra la minería.

En lo político, Martinelli llega a su segundo año empeñado en impulsar una reforma constitucional, que la oposición rechaza por considerar que oculta sus intenciones de optar a la reelección porque incluye, entre otros, la segunda vuelta electoral, propuesta que también le ha traído fricciones con su socio de coalición, el Partido Panameñista.