El Gobierno de Estados Unidos echará la casa por la ventana el martes para recibir a la canciller alemana, Angela Merkel, en una visita oficial a la que se han dado todos los atributos de Estado.

Merkel visita Washington para recibir oficialmente la Medalla Presidencial de la Libertad, la condecoración más alta que se entrega a una personalidad civil en EE.UU. y que sólo en raras ocasiones se ha concedido a líderes extranjeros.

Se trata de una demostración de la excelencia de las relaciones entre los dos países y la buena química personal entre el mandatario estadounidense, Barack Obama, y Merkel, dos líderes cerebrales que comparten su preferencia por el análisis dilatado antes de tomar una decisión.

Aunque la visita no es de Estado sino sólo oficial, dado que Merkel no es presidenta de su país, el recibimiento que se le ha querido dar cuenta con todo el boato de una visita de Estado.

Así, la canciller, que viaja acompañada de cinco de sus ministros -Asuntos Exteriores, Defensa, Interior, Economía y Finanzas-, recibirá una ceremonia de bienvenida en la Casa Blanca, similar a las ofrecidas a líderes como el presidente chino, Hu Jintao, o el jefe de Estado mexicano, Felipe Calderón.

Obama celebrará una reunión bilateral primero a solas y después rodeados de sus respectivos equipos.

También agasajará a la líder alemana con una cena de Estado, a la que están invitadas más de 150 personas.

Pero aunque la pompa ocupará buena parte de la jornada, la visita cuenta también con una agenda sustancial.

Los dos mandatarios abordarán una amplia gama de temas en sus conversaciones, "una agenda global completa", indicó a Efe el embajador alemán en Washington, Klaus Scharioth.

Así, tratarán la crisis económica y la crisis de la deuda en Europa, al igual que el nombramiento de un nuevo director gerente en el Fondo Monetario Internacional (FMI) que reemplace al dimitido Dominique Strauss-Kahn, que afronta una demanda por supuesta violación.

Alemania apoya la candidatura de la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde, en detrimento del aspirante mexicano, Agustín Carstens. EE.UU. no ha adoptado oficialmente una posición, si bien la secretaria de Estado, Hillary Clinton, ha indicado que "personalmente" da la bienvenida a la aspiración de Lagarde.

Merkel y Obama también abordarán la deuda estadounidense, que enfrenta a la Casa Blanca con los republicanos en el Congreso, que reclaman recortes presupuestarios para recortar un déficit fiscal de 1,4 billones de dólares.

Asimismo, repasarán la situación en Afganistán, un día después de que Obama haya celebrado su reunión mensual con su equipo de seguridad nacional sobre la marcha de la guerra y cuando se espera que el presidente anuncie próximamente la retirada de los primeros soldados estadounidenses en julio.

Alemania, donde la guerra es muy impopular, cuenta con cerca de 5.000 soldados destacados en Afganistán, el tercer mayor contingente tras EE.UU. y el Reino Unido.

Los dos mandatarios repasarán también la situación en Oriente Medio, la propuesta de Obama para un Estado palestino basado en las fronteras de 1967 con intercambios de tierra acordados mutuamente y los procesos de transición democrática en la región.

Asimismo, analizarán la intervención de la OTAN en Libia. Alemania se abstuvo en la votación del Consejo de Seguridad de la ONU que dio vía libre a la operación militar para proteger a la población civil.

Esta opción podría perjudicar las aspiraciones germanas para ocupar un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, otro asunto que figurará a buen seguro en las conversaciones entre los dos líderes.

Merkel aprovechará también para exponer a Obama el plan energético de su país, que prevé renunciar a la energía nuclear para 2022 e incrementar en un 80 por ciento la producción procedente de fuentes renovables para 2020.

El mandatario de EE.UU. quiere hacer de la inversión en energías renovables uno de los pilares de la recuperación económica estadounidense, aunque hasta el momento sus promesas de una nueva ley de Energía se han topado con la resistencia del Congreso.