El Consejo de Seguridad de la ONU instó hoy al Gobierno de Sudán a que retire "inminentemente" sus tropas de la disputada región petrolera de Abyei, pidió que se proteja a la población y condenó "en los términos más duros posibles" lo ataques contra la misión de Naciones Unidas en el país.

"El Consejo de Seguridad condena firmemente la toma del control y el mantenimiento de la presencia militar del Gobierno de Sudán en la región de Abyei, que ha resultado en decenas de miles de desplazados", aseguró el embajador gabonés ante la ONU, Nelson Messone, presidente de turno del Consejo de Seguridad.

En una declaración presidencial acordada por los quince miembros del máximo órgano internacional de seguridad, Messone expresó "la seria preocupación" del Consejo ante "la continuación de la violencia y el rápido deterioro de la situación en Abyei".

También pidió el cese inmediato de las operaciones militares en la región.

"El Consejo de Seguridad reitera que las continuas operaciones militares del Gobierno de Sudán y de las milicias en Abyei constituyen una seria violación de los acuerdos de paz", indicó el embajador.

Asimismo, solicitó al Gobierno de Jartum que haga lo posible para detener "los saqueos e incendios, así como la repoblación ilegal de la región", que podría conllevar "importantes cambios étnicos en ella".

El órgano exhortó a los Gobiernos de Sudán y Sudán del Sur a que "cooperen totalmente" con los responsables de la misión UNMIS y de la Unión Africana para establecer "inmediatamente un acuerdo de seguridad viable", en el que "todas las fuerzas armadas sudanesas, el Ejército de Liberación de Sudán y sus fuerzas aliadas abandonen la región".

Ante la "continua situación de inseguridad" en Abyei, dijo el embajador de Gabón, el Consejo considera que "la seguridad y la prosperidad de ambas partes se beneficiaría de la ampliación de la presencia de la ONU en Abyei más allá del 9 de julio", fecha en la que se formalizará la independencia de Sudán del Sur.

"En ese contexto, el Consejo exhorta a las partes a alcanzar un acuerdo que permita la continuación de la presencia de la ONU", señaló Messone, quien pidió a las partes que "trabajen para reducir las tensiones en una región sensible" y que respeten "el mandato de la UNMIS", cuyos contingentes han sido objeto de recientes ataques en el país.

El Consejo de Seguridad mostró además su preocupación ante "el deterioro de la situación humanitaria" en la región y aplaudió "los esfuerzos de la comunidad humanitaria por llevar ayuda de emergencia, como alimentos, medicamentos, agua y refugio, a los afectados por el conflicto, pese a la inseguridad en la región y las limitaciones en el acceso.

"Pedimos a todas las partes que respeten los principios humanitarios y que permitan a todo el personal humanitario acceder sin trabas a las comunidades afectadas por los enfrentamientos", indicó el diplomático gabonés, quien también solicitó que se permita el retorno de los desplazados a sus hogares.

Los miembros del Consejo también condenaron, según detalló su presidente, "todos los ataques cometidos contra la UNMIS, incluidos los de los pasados 19 y 24 de mayo, que son actos criminales contra una misión de la ONU y su personal, y que amenaza con socavar el compromiso de las partes de evitar el retorno a la guerra".