El candidato presidencial peruano Ollanta Humala cerró hoy su campaña con un mitin multitudinario en una céntrica plaza de Lima en el que contó con el apoyo del expresidente Alejandro Toledo y de Álvaro Vargas Llosa, hijo del premio Nobel.

La Plaza Dos de Mayo, habitual foro de la izquierda peruana, estaba repleta de más de 10.000 de personas de todas las edades, llegadas principalmente desde los barrios de la empobrecida periferia limeña para escuchar al líder nacionalista.

El mitin fue calentado primero por Álvaro Vargas Llosa, quien, al igual que su padre, ha asumido una activa campaña de apoyo a Humala para evitar el retorno de lo que llamó "la mafia fujimontesinista", en alusión a la alianza entre Alberto Fujimori y su asesor Vladimiro Montesinos en los años 90, ambos actualmente presos.

Tras él apareció en el estrado el expresidente Toledo, candidato derrotado en la primera vuelta, quien fue largamente ovacionado por el público, antes de explicar su presencia junto a Humala porque "en momentos difíciles uno no puede ponerse de costado y dar la espalda a la Patria".

Toledo basó su respaldo al nacionalista "en defensa de la democracia y la justicia social" y recordó que ese apoyo "no tiene condicionamientos, salvo no salirse de la democracia", pero recalcó que ante todo se trata de evitar "el regreso de la mafia de la corrupción y las violaciones a los derechos humanos".

Con unos sencillos jeans y una camisa azul, Ollanta Humala salió al filo de las 9 de la noche junto a su esposa Nadine y a sus dos hijas (una imagen que ha cultivado durante toda la campaña) para relatar por última vez su proyecto de "achicar la brecha de la desigualdad".

El nacionalista desgranó sus principales propuestas sociales para aliviar las condiciones de los ancianos, las madres trabajadoras o los estudiantes, mejorar la educación y combatir la delincuencia.

"Es la justicia social que esperamos no de ahora, sino desde hace 500 años", dijo Humala, quien se encargó de avivar el sentimiento patriótico con frases como "La patria no se vende, la patria se defiende, pero el otro proyecto (en referencia a Keiko Fujimori) la va a vender a pedacitos".

Ollanta Humala recordó que el proyecto nacionalista es "para acabar con las discriminaciones", pero "las élites y poderes económicos han presionado y confundido, apoyando un proyecto corrupto e inmoral".

Las referencias a su competidora Keiko Fujimori, que iba a pronunciar su último mitin a continuación a solo unas cuadras de esa plaza, fueron constantes, no solo por parte de Humala, sino de los asistentes.

Felicitas, una expolicía de 45 años, recordó: "he visto los abusos de la dictadura (de Alberto Fujimori) y no tengo dudas: no quiero que mis cinco hijos vivan aquella violencia".

"Me gusta, es peruano y sus raíces lo son; es un hombre que tiene amor por su patria", dijo por su parte Jessica, una abogada de 32 años que no quiso dar su apellido porque dijo estar convencida de que sus jefes en el Poder Judicial, "todos fujimoristas", tomarían represalias contra ella.

En cuanto a Raúl Tocre, un anciano de 76 años que se gana la vida vendiendo ceviche en un carrito ambulante, subrayó que ha votado ya 20 veces en su vida "y sólo he tenido pésimos Gobiernos, pero ahora votaré por Ollanta, porque es un patriota al que admiro y sé que lo va a hacer con honradez".

Al término del mitin, Ollanta Humala bajó del estrado y se dio un baño de multitudes antes de retirarse para las dos jornadas de reflexión previas a las cruciales elecciones del domingo próximo.