El Tratado de Libre Comercio (TLC) con China, aprobado hoy por el Congreso de Costa Rica, genera grandes expectativas para las exportaciones, pero también serias dudas en algunos sectores acerca de la fiabilidad del gigante asiático como socio y la calidad de sus productos.

El TLC, el primero de China con una nación centroamericana, es uno de los principales logros bilaterales tras la apertura de las relaciones diplomáticas en junio de 2007, pero sobre el acuerdo comercial caen grandes críticas.

Para el asesor de Comercio Exterior de la Cámara de Industrias de Costa Rica, Luis Obando, "China no es un socio que convenga a los intereses de la industria nacional".

"Más que oportunidades para el sector manufacturero, lo vemos, en la mayoría de los casos, como una amenaza importante al desarrollo de la actividad industrial", explicó Obando a Efe.

Agregó que la principal amenaza del TLC es la llegada al país de productos chinos de baja calidad o fabricados a costos cinco veces inferiores a los de Costa Rica debido a la mano de obra barata y a la ausencia de garantías sociales en China.

Obando subrayó que China también ofrece "subsidios encubiertos a la producción" y que existen muchas empresas estatales, factores que distorsionan y bajan los costos de producción y precios.

Según el asesor de la Cámara, el TLC debía ir acompañado de un "reforzamiento de la capacidad en defensa comercial y aduanera de Costa Rica" para tratar de "minimizar los efectos negativos que provocarán las importaciones chinas que no reúnen las condiciones de calidad o precio".

Una visión parecida expresó a Efe el diputado del opositor Partido Acción Ciudadana Claudio Monge, quien comentó que este tipo de acuerdos comerciales "lo único que le traen a Costa Rica son desventajas", porque "son elaborados desde la óptica de los grandes empresarios" y provocará una "súper invasión de productos chinos".

Pese a las críticas, el Gobierno costarricense afirma que el TLC abrirá las puertas del gigantesco mercado chino a más de 4.000 productos costarricenses, lo que contribuirá a diversificar las exportaciones a China.

En la actualidad, el 95 % de las exportaciones costarricenses al gigante asiático son componentes electrónicos que produce la trasnacional Intel.

La ministra costarricense de Comercio Exterior, Anabel González, afirmó en un comunicado que la aprobación del tratado "demuestra la importancia que como país otorgamos al mejoramiento de las condiciones de vida de los costarricenses, a la generación de empleos, a la consolidación del acceso de los productos que se exportan a China".

"China constituye, sin lugar a dudas, un poderoso motor para impulsar el crecimiento de la economía mundial. Costa Rica debe ser partícipe de este proceso y aprender de la capacidad de China de transformarse y adaptarse a las necesidades del entorno", manifestó la ministra.

Según el Gobierno costarricense, existen grandes posibilidades en China para sectores como el tecnológico, carne de res, cerdo y pollo, lácteos, flores, follajes, plantas ornamentales, concentrados de frutas, piña, banano y café.

El tratado, que podría entrar en vigencia el 1 de julio si China así lo avala, prevé que el 65 % de los productos costarricenses ingresarán de inmediato sin aranceles a China, el 29 % con plazos de desgravación de 5 años, el 2 % de diez años y el 1 % ciento de 15 años, mientras que el 3 % fue excluido.

China exportará a Costa Rica inmediatamente sin aranceles el 63 % de sus productos, 4 % lo hará con plazos de desgravación de 5 años, el 22 % en diez años, el 2 % en 15 años, mientras que 9 % fue excluida.

Según datos del Ministerio de Comercio Exterior de Costa Rica, el intercambio comercial con China ascendió en 2010 a 1.274,5 millones de dólares, 13,8% menos que los 1.478,7 millones de dólares registrados en 2009.