El presidente Barack Obama calificó hoy a los soldados caídos como los "guardianes de Estados Unidos" y aseguró que no se les olvidará nunca y siempre se honrará "su sacrificio", al encabezar la ceremonia del "Memorial Day" en el cementerio militar de Arlington.

"Hemos venido a este santuario nacional a mostrar nuestros respetos", indicó Obama durante su discurso, en el que estuvo acompañado por la primera dama, Michelle Obama, y por el secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates.

Durante la tradicional celebración del "Memorial Day" familiares y veteranos del Ejército de EE.UU. recuerdan en solemnes ceremonias que se extienden a lo largo de todo el país a los soldados estadounidenses caídos en operaciones militares.

"Nuestra nación tiene una deuda con nuestros héroes caídos que nunca podremos saldar completamente, pero podemos y debemos honrar su sacrificio", dijo Obama desde Arlington, al otro lado del río Potomac y a apenas dos kilómetros de la Casa Blanca.

"Recordamos que su valentía, su generosidad, su devoción al deber es lo que ha sostenido este país durante toda su historia. Recordamos que las bendiciones que disfrutamos los estadounidenses tuvieron un gran costo. Nuestra presencia en una sociedad libre ofrece testimonio de su duradero legado", remarcó el presidente.

Tras la lectura del discurso Obama se dirigió a la sección 60 del cementerio militar de Arlington, que es la zona donde se encuentran las tumbas de aquellos soldados fallecidos desde el 11 de septiembre 2001, la gran parte de ellos en Afganistán e Irak.

Asimismo, Obama depositó una corona de flores en la "Tumba de los Soldados Desconocidos".

En el cementerio de Arlington, inaugurado en 1864, existen más de 300.000 tumbas con los restos de soldados estadounidenses fallecidos desde la Guerra Civil de EE.UU. a los últimos conflictos bélicos.