La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, denunció hoy la represión que ejercen las autoridades de Libia y Siria, así como las de Baréin y Yemen, en contra de las legítimas demandas de democracia de sus pueblos.

"La brutalidad y la magnitud de las medidas adoptadas por los gobiernos de Libia y ahora de Siria han sido especialmente perturbadoras por su desprecio de los derechos humanos básicos. También sigue empleándose la fuerza letal para reprimir las protestas en Baréin y Yemen", dijo Pillay.

La alta comisionada, que presentaba su informe al inaugurase hoy una nueva sesión del Consejo de Derechos Humanos, elogió las revueltas registradas en los países árabes que, dijo, "fueron el resultado de décadas de negación de los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales, así como del derecho al desarrollo".

Pero lamentó que, frente a los avances registrados en países como Túnez o Egipto respecto a esos derechos, "seguimos siendo testigos de cómo las demandas legítimas son respondidas con represión y extrema violencia" en otras partes de la región.

Pillay instó al Gobierno de Siria a responder a su petición de poder enviar una misión de investigación al país.

"La represión no pondrá fin a la aspiración inexorable de los pueblos que reclaman legítimamente sus derechos y piden la construcción de un Estado que busque protegerlos y servirlos en vez de sólo servir a los intereses de quienes gobiernan", señaló la responsable de la ONU.