La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, tras recuperarse de la bronconeumonía que se le diagnosticó a finales de abril, se encuentra actualmente bien de salud, según un informe elaborado por los médicos que la atienden a petición de la propia Presidencia.

El informe fue enviado inicialmente al semanario Época, que en la edición que comenzó a circular este sábado informó que el estado de salud de la gobernante, de 63 años, "aún exige atención", y mencionó varios problemas que todavía aquejarían a la gobernante.

"El 21 de mayo la presidenta realizó una tomografía de tórax de control que mostró la completa superación del estado de neumonía detectado el mes anterior. Desde el punto de vista médico, en este momento la presidenta presenta excelente estado de salud", según el informe elaborado por los médicos del Hospital Sirio Libanés.

De acuerdo con voceros del hospital consultados por Efe, el informe fue elaborado por los médicos que atienden a Rousseff a petición de la Presidencia y enviado a la sede del Gobierno, que se lo remitió a Época para aclarar algunas de las dudas que tenía la publicación.

El documento, reproducido hoy por algunos portales, hace un repaso de todos los problemas de salud por los que Rousseff ha sido atendida en ese hospital desde comienzos de 2009, cuando ya era candidata a la presidencia, y asegura que actualmente ni siquiera hay secuelas del cáncer linfático por el que fue tratada en el Sirio Libanés.

"La presidenta Dilma continúa en (proceso de) remisión completa del linfoma, no hay ninguna evidencia de deficiencias inmunológicas asociadas o no al tratamiento del linfoma realizado en 2009", según el informe.

De acuerdo con Época, los últimos problemas de salud de la mandataria, entre ellos la gripe A de la que fue tratada a finales del año pasado y un edema en la región cervical y la neumonía que sufrió este año, están relacionados a problemas de inmunidad causados por el tratamiento contra el cáncer.

Como consecuencia de la neumonía, que se le diagnosticó cuando regresó de su visita oficial a China, Rousseff aplazó un viaje a Paraguay, canceló varios compromisos, redujo el ritmo de su agenda y optó por despachar desde el Palacio de la Alvorada, la residencia oficial de la Presidencia, y no desde el Palacio de Planalto, la sede del Gobierno.

Algunas versiones de prensa han generado dudas sobre el verdadero estado de salud de la mandataria y aseguran que su dolencia es más grave de lo que se ha informado hasta ahora.

Según Época, la gobernante llegó a tomar 28 medicinas diarias durante los días en que fue tratada de la neumonía, entre las cuales suplementos vitamínicos, remedios para adelgazar y hasta una cápsula de cartílago de tiburón a la que se le atribuyen propiedades contra el cáncer.

El semanario agrega que la salud de la presidenta "aún exige atención", incluso por las preocupaciones naturales de una mujer de 63 años, y asegura que Rousseff sufre de diabetes de tipo 2, de problemas hormonales y de una enfermedad autoinmune conocida como tiroiditis de Hashimoto.