El ministro argentino de Defensa, Arturo Puricelli, negó hoy que su país obstruya la economía de las islas Malvinas, como denunció el gobernador del archipiélago, el británico Nigel Heywood.

Las quejas del Reino Unido "se desprenden de la lejanía geográfica entre los países usurpadores y las islas, hecho que ratifica los derechos argentinos sobre el archipiélago del Atlántico sur", sostuvo Puricelli.

Al hablar este miércoles ante la Asamblea Legislativa de las islas, Heywood dijo que ese territorio enfrenta como desafío "intentos del Gobierno argentino de obstaculizar sectores de la economía" de las Malvinas, aunque advirtió de que "no van a prosperar".

Tras participar en Buenos Aires en la inauguración del Centro de Estudios Estratégicos de Defensa de la Unasur, Puricelli insistió en que Argentina no obstruye la economía de las islas.

"Sí cuenta con la solidaridad de países hermanos, como Uruguay y Brasil, que no permiten que los barcos británicos con destino a las islas toquen sus puertos", aseguró a periodistas.

A comienzos de 2010 el Gobierno argentino dispuso que todo buque que quiera transitar entre puertos de este país y del archipiélago o atravesar aguas jurisdiccionales argentinas rumbo a Malvinas debe solicitar una autorización al país suramericano.

También, entre otras acciones, ha condenado las tareas de exploración de hidrocarburos en zonas aledañas a las islas.

Ambos países se enfrentaron en 1982 en una guerra por la soberanía de las islas Malvinas, que dejó 255 militares británicos y más de 650 argentinos muertos.

Desde entonces Argentina no ha dejado de reivindicar ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) y otros organismos internacionales la soberanía de las islas, situadas a 400 millas marinas de sus costas, que los británicos invadieron y ocuparon en 1833.