La ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, exigió hoy al presidente sirio, Bachar al Asad, el inicio de un diálogo con la oposición y de un proceso de reformas, pero declinó reclamar su salida del poder.

"Nosotros queremos que el presidente Asad atienda las reivindicaciones que la gente está lanzando en la calle y pare la represión (...) y se siente a hablar con los representantes de la oposición y pueda iniciar un proceso de reformas", señaló la ministra española.

Según Jiménez, que hoy se reúne con sus homólogos de los Veintisiete, España defiende un posicionamiento claro de Europa contra la represión gubernamental de Damasco.

"Creemos que tenemos que mantener una postura fuerte, con un mensaje muy contundente de condena y de firmeza", señaló.

La Unión Europea (UE) tiene previsto hoy seguir aumentando la presión sobre el régimen sirio e incluir al propio Asad en su lista de personalidades sancionadas, lo que le impediría viajara a suelo comunitario y bloquearía sus activos económicos en Europa.

Por ahora, sin embargo, no se plantea pedir la dimisión del presidente, como sí hizo en otros casos de revueltas en el mundo árabe.

Según fuentes diplomáticas, existe un importante temor a un posible vacío de poder en un país como Siria, considerado clave para la estabilidad en toda la región de Oriente Medio.