El presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, envió hoy un mensaje de felicitación a Alassane Ouattara en el día en que toma posesión del cargo de presidente de Costa de Marfil, y le mostró el apoyo europeo para afrontar los principales desafíos del país

"En nombre de la Comisión Europea y en el mío propio, le felicito por haber tomado finalmente la función que el pueblo marfileño le ha confiado por la vía de las urnas", destacó Barroso en el mensaje, difundido por la CE.

Asimismo, le deseó "gran éxito en el cumplimiento de su mandato" como nuevo presidente de Costa de Marfil.

Barroso también mostró su satisfacción por la "participación masiva de la población marfileña" en las dos vueltas de las elecciones presidenciales, lo que, a su juicio, "demuestra su deseo de contribuir por medio de las urnas al cambio y la reconciliación nacional".

El jefe del Ejecutivo comunitario también expresó a Ouattara su "sincera admiración" por "la perseverancia y la paciencia demostradas a lo largo de toda la crisis" política que ha atravesado el país.

"El pueblo marfileño le ha dado su confianza para afrontar los numerosos desafíos que afronta su país en términos de estabilización, gobernabilidad y lucha contra la pobreza", subrayó.

Barroso le mostró la disposición de la Unión Europea (UE) a apoyarlo durante su mandato para hacer frente a esos retos, y recordó que Costa de Marfil es un "socio importante" y un actor principal para la integración subregional e incluso continental.

Costa de Marfil es un estado firmante del acuerdo de Cotonú, con el que la UE gestiona sus relaciones con los países de África, el Caribe y el Pacífico (ACP).

Se espera la asistencia de al menos una veintena de jefes de Estado a la ceremonia de investidura que tendrá lugar en la capital marfileña, Yamusukro.

Ouattara fue el vencedor de los comicios presidenciales celebrados en Costa de Marfil el pasado 28 de noviembre.

Tras las elecciones, el presidente Laurent Gbagbo, que llevaba diez años en la presidencia, se negó a reconocer la victoria de Ouattara y trató, con el respaldo de los militares y la Policía, de mantenerse en el poder, pese al reconocimiento internacional del nuevo presidente electo.

A partir de entonces se generó una crisis política en el país africano que duró cinco meses y que ocasionó más de 3.000 muertos en los enfrentamientos entre las fuerzas leales a Ouattara y a Gbabgo, además de que incluyó una operación militar autorizada por parte de la ONU y de su misión en Costa de Marfil.