Los españoles viven hoy la jornada de reflexión previa a las elecciones municipales y autonómicas, que servirán de test político al Gobierno socialista y tienen como telón de fondo las protestas ciudadanas que continúan en todo el país.

Unos 35 millones de electores están llamados a las urnas para elegir a los alcaldes y concejales de unos 8.000 municipios y a los miembros de los parlamentos regionales de 13 de las 17 comunidades autónomas, todas menos Andalucía, Cataluña, Galicia y País Vasco.

Las elecciones, marcadas por la grave crisis económica que vive el país y su proximidad a los comicios generales de marzo de 2012, servirán de termómetro para medir el desgaste del Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero, mientras las encuestas pronostican una amplia victoria del opositor Partido Popular (PP).

La crisis, que mantiene estancada la economía nacional, lo que ha elevado el desempleo a casi cinco millones de personas (más del 20 por ciento de la población activa), ha impregnado la campaña electoral.

Los líderes políticos españoles cerraron este viernes la campaña, afectada en su fase final por el movimiento de protesta ciudadana que ha irrumpido en las calles de España para pedir una regeneración democrática y el cambio del sistema económico que llevó a la crisis.

Los comicios se desarrollarán, pues, con la incógnita de la repercusión que pueden tener en el electorado las protestas, que prosiguen pese a haber sido declaradas ilegales y tienen como uno de los blancos de sus quejas a los dos grandes partidos.

En un mitin de fin de campaña que tuvo lugar en Madrid, Zapatero quiso dejar claro que el voto es "la palanca de cambio más poderosa" y que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) está dispuesto a continuar con las reformas porque no le asustan las movilizaciones.

Por su parte, el presidente del conservador PP, Mariano Rajoy, cerró la campaña pidiendo el voto para su partido porque será la garantía de "la recuperación nacional", de que la economía "saldrá a flote" y de que "el orden y la seriedad" regresarán al país.

Los partidos minoritarios, como Izquierda Unida (IU) o Unión, Progreso y Democracia (UPyD), formación de centro creada hace cuatro años por la ex eurodiputada socialista Rosa Díez, aspiran a obtener los votos de los desencantados con el PSOE y el PP, que aglutinan en la actualidad 322 de los 350 diputados del Parlamento español.

Los españoles acuden a las urnas después de que Zapatero adelantara el pasado abril que no se presentará a un tercer mandato el próximo año.

Su anuncio se produjo después de que varios dirigentes regionales de su partido, como José María Barreda, presidente de la región de Castilla-La Mancha, le pidiera despejar las dudas sobre su futuro.

Los expertos interpretaron la decisión de Zapatero como un intento de evitar que, un eventual castigo del electorado a su gestión por la crisis, perjudicara a los candidatos de su partido en estos comicios.

Los últimos sondeos confirman la tendencia de voto anticipada por el oficial Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que pronosticó, al inicio de la campaña electoral, una fuerte caída de los socialistas, que verían peligrar sus feudos tradicionales.

Con todo, esas encuestas reflejaban un 20 por ciento de indecisos que todavía no había decidido el destino de su voto.

Por otro lado, las elecciones se caracterizan por el hecho de que un total de 800.000 jóvenes podrán votar por vez primera, al haber cumplido la mayoría de edad después de la última convocatoria electoral realizada en sus respectivas circunscripciones.

También es destacable que los inmigrantes ecuatorianos, colombianos y peruanos residentes en España se estrenarán como votantes en los comicios municipales, en virtud de acuerdos de reciprocidad alcanzados por el Gobierno español.

Algo más de 473.000 extranjeros de 36 países- entre ellos Ecuador, Colombia, Perú, Bolivia, Chile y Paraguay- podrán votar en los comicios locales, donde los principales partidos llevan en sus listas decenas de candidatos de origen extranjero.