El silencio oficial en torno a la detención del artista y activista chino Ai Weiwei se rompió anoche, cuando la policía de Pekín aseguró que ha encontrado que una compañía controlada por el artista y activista evadió "una enorme cantidad de impuestos".

En una nota de la agencia oficial Xinhua -una de las pocas que ha tratado el caso desde su detención, el 3 de abril-, autoridades policiales también aseguraron que la compañía Beijing Fake Cultural Development "destruyó intencionadamente documentos de contabilidad".

La policía de la capital china también comentó en el breve despacho que en el tiempo en que Ai ha estado bajo vigilancia "se garantizó su derecho a reunirse con personas que viven con él, de acuerdo con la ley".

Es la primera vez, en los 45 días de detención del artista, que las autoridades chinas dan detalles sobre los delitos que posiblemente se imputarán al reconocido artista, aunque en una anterior nota oficial se había señalado que Ai estaba siendo investigado por "delitos económicos".

Tras conocerse las acusaciones, la familia del artista mostró su total rechazo, y señaló que no les habían informado personalmente de estos cargos.

"Es horrible y vergonzoso que un país que se dice regido por la ley trate sus propias leyes así", señaló la madre del artista, Gao Ying, en declaraciones al diario "South China Morning Post".

La hermana de Ai, Gao Ge, señaló por su parte que los cargos no tenían fundamento ya que el artista no es responsable de la compañía Fake:

"No es su representante legal ni su jefe ejecutivo. No entendemos el confuso comunicado (de la policía) pero no creemos que haya grandes cantidades del dinero involucradas con la compañía", señaló al mencionado diario.

Abogados citados por "South China Morning Post" destacaron que el delito de evasión de impuestos, de confirmarse y devenir en una sentencia en contra del activista, podría costarle hasta siete años de prisión, tiempo que incluso podría ser mayor por el agravante de "destrucción de evidencias".

La detención de Ai, de 54 años y conocido, entre otras cosas, por haber participado en el diseño del Estadio Olímpico de Pekín, ha producido fuertes críticas de la comunidad internacional contra el Gobierno chino, tanto por parte de organizaciones pro derechos humanos como Ejecutivos o museos y artistas.

Ai es conocido también por su activismo político, pues en ocasiones ha abanderado la lucha de colectivos "olvidados" por Pekín, como los padres de los niños fallecidos en las escuelas que se derrumbaron tras el terremoto de Sichuan, en 2008.