El ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, instó hoy a la comunidad internacional a ofrecer ayuda económica a los países árabes tras los levantamientos populares de los últimos meses para evitar que surjan nuevas dictaduras.

En un discurso pronunciado en Londres, en vísperas de asistir el jueves a una reunión del Grupo de contacto sobre Libia en Roma, dijo que el Reino Unido utilizará la próxima cita del G8 (grupo de países más industrializados) en Francia para plantear un plan de acción en ese sentido.

La idea, precisó, sería coordinar y expandir asistencia financiera por la región, para evitar "un nuevo colapso a regímenes dictatoriales, más conflicto y un incremento del terrorismo".

En su intervención en un acto organizado por el alcalde de la City de Londres (centro financiero), Hague urgió a la Unión Europea (UE) a "tender la mano de la amistad" a las naciones árabes al sur de sus fronteras, ofreciéndoles la posibilidad de un área común de mercado libre y eventualmente una unión aduanera (aunque no el ingreso a la comunidad europea).

A cambio, se esperaría de ellos "un progreso real en reforma política y social", declaró.

Sobre la reunión de mañana en Roma, el ministro adelantó que servirá para intensificar "la presión diplomática, económica y militar" sobre el régimen de Muamar al Gadafi.

Hague dijo que los intentos de los Gobiernos libio y sirio de reprimir por la fuerza las protestas y levantamientos populares en sus países estaban "condenados al fracaso".

También llamó a la comunidad internacional a tomar medidas para fomentar el desarrollo económico en los países donde la llamada "primavera árabe" haya significado un giro hacia la democracia.

El jefe de la diplomacia británica dijo que la irrupción de movimientos pro-democracia en Oriente Medio y el norte de África era "el evento más importante de principios del siglo XXI" con efectos a largo plazo potencialmente más significativos que los atentados del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos o la crisis financiera del 2008.

Advirtió sin embargo de la "tensión potencialmente explosiva" que habrá entre las expectativas por parte de los ciudadanos de mejoras económicas tras sus revoluciones, en países como Egipto y Túnez, y la necesidad de los nuevos Gobiernos de tomar "medidas dolorosas" para abrir sus economías.

Coincidiendo con la visita a Londres del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, William Hague instó a revitalizar "urgentemente" el proceso de paz palestino-israelí, hacia una solución que pase por la creación de dos Estados.

Invitó a ambas partes (palestinos e israelíes) a reincorporarse a la negociación, después de que Israel haya advertido que no aprueba el pacto de reconciliación anunciado hoy en Egipto entre las facciones palestinas Al Fatah y Hamás, descrito por Netanyahu como un "golpe para la paz y una gran victoria para el terrorismo".

"El Reino Unido espera que el anuncio de reconciliación entre Fatah y Hamás lleve a la formación de un Gobierno que rechace la violencia y persiga una paz negociada que conduzca a un Estado palestino que conviva en paz con Israel", manifestó Hague.

"Juzgaremos una futura administración palestina por sus actos y su disposición a trabajar para la paz", concluyó.