La crisis económica que atraviesa Portugal volvió a reflejarse en 2012 con crudeza en los niveles de desempleo, que aumentaron un 25 % respecto al año anterior, lo que equivale a 860.000 desempleados.

Así se desprende de los datos divulgados hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE) luso, que sitúa la tasa de paro media del pasado ejercicio en el 15,7 %, casi tres puntos más que en 2011 y dos décimas superior a las previsiones del Gobierno portugués y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las cifras del desempleo del 2012 se vieron perjudicadas por la nefasta evolución del empleo en el último trimestre del año, tres meses en los que más de 154.000 personas perdieron su trabajo en Portugal, disparando el paro hasta el 16,9 % (1,1 puntos más que a finales de septiembre), una tasa nunca vista antes en el país.

El desempleo aumentó de esta forma por cuarto año consecutivo en el país, desde el año 2008, cuando se situaba en el 7,6 %, menos de la mitad que ahora.

Especialmente significativo fue el incremento de la tasa de paro juvenil -entre los 15 y los 24 años-, que acabó el 2012 en el 37,7 %, siete puntos más que en 2011.

También subió con fuerza el número de parados de larga duración -más de doce meses-, que se situó en el 8,5%, 1,2 puntos más que el año anterior.

En Portugal, el desempleo afecta en mucha mayor medida a quienes menos estudios poseen, de acuerdo con las cifras publicadas hoy por el INE, que revelan que el 61 % de los desempleados sólo cumplieron la educación básica, el 24 % llegaron hasta el Bachillerato y el 15 % pasaron por la universidad.

Los datos no muestran, sin embargo, demasiadas diferencias en función del sexo, ya que su tasa de paro es prácticamente idéntica.

Portugal, que cuenta con una población activa de 5,5 millones de trabajadores -sobre un total de 10,5 millones de habitantes-, atraviesa la considerada como peor crisis económica de su historia reciente y se encuentra bajo la supervisión financiera de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

A cambio del rescate financiero prestado por los organismos internacionales, las autoridades lusas se comprometieron a implementar un severo programa de ajustes y reformas aplicado casi a rajatabla por el actual Ejecutivo, de signo conservador.

Tras registrar entre 2011 y 2012 una caída de su economía de en torno a un 5,7 %, el Gobierno luso espera volver a crecer ligeramente a partir del último trimestre de este año, lo que según sus previsiones podría también reflejarse en una disminución del desempleo.