El número de muertos en la explosión de una furgoneta en un paso fronterizo entre Turquía y Siria ha aumentado a trece, cuatro de ellos turcos y el resto sirios, según confirmó hoy el viceprimer ministro de Turquía, Besir Atalay.

"Tenemos las imágenes (de las cámaras de seguridad) y es seguro que el vehículo llegó desde Siria; pero no alcanzó a cruzar el puesto de control turco", afirmó Atalay en una rueda de prensa transmitida en directo por la emisora NTV.

La explosión del vehículo se produjo el lunes, poco antes de las 13:00 GMT, en el paso fronterizo de Cilvegözü, cerca de Reyhanli, en la provincia turca de Hatay, en una de las carreteras más transitadas entre Turquía y Alepo.

"El coche aparcó en el área en el que se maneja la ayuda humanitaria enviada a Siria. Las tres personas que había en él lo abandonaron, y 20 minutos después el vehículo, cargado de bombas, explotó", detalló el viceprimer ministro.

Pero emplazó a todos a esperar una reunión del Gobierno, prevista para este mismo martes, antes de atribuir responsabilidades.

El ministro de Justicia, Sadullah Ergin, había sugerido ya esta madrugada que podría tratarse de un ataque contra civiles, aunque reconoció que era demasiado pronto para establecer un objetivo político.

"Se trata de un lugar por el que pasan y aparcan muchos coches; hay un tráfico denso y hay peatones. Cualquiera puede ver que una explosión en ese lugar destruirá muchas vidas. Por consiguiente, el objetivo evidente eran los civiles, no las fuerzas de seguridad, a todas luces", señaló Ergin en declaraciones a NTV.