Francia va a proponer a sus socios europeos imponer obligaciones sobre la trazabilidad de la carne en las etiquetas de los platos preparados, en respuesta al escándalo de la carne de caballo en lasañas que aparecía como vacuno en los ingredientes.

Se trataría de extender a los platos preparados algunas de las reglas que ya existen para la venta de carne con el objetivo de que se pueda seguir el rastro y conocer dónde se crió el animal, dónde se sacrificó y dónde se produjo la transformación, indicó hoy el ministro francés de Consumo, Benoît Hamon.

En una entrevista radiotelevisada en "RMC" y "BFM TV", Hamon explicó que él y otros ministros franceses implicados en la gestión del caso de la carne de caballo decidieron ayer llevar a debate a las instancias europeas la cuestión de la trazabilidad de la carne en los platos preparados.

Añadió que pretende trabajar con los profesionales franceses del sector para adelantar la aplicación de esas prácticas.

Hamon contó que los servicios antifraude franceses tratan de determinar si hubo "negligencia" o "fraude" en el episodio de los platos preparados con carne de caballo en lugar del vacuno que aparecía en las etiquetas.

Se trata, sobre todo, de dilucidar en qué momento se cambió la identificación de la mercancía, que era carne de caballo, en carne de bovino.

Entre los pocos elementos que avanzó de esa investigación, reveló que la carne de caballo incriminada, importada por el grupo francés Spanghero desde un matadero de Rumanía llegó "con tarifas anormalmente bajas" que "hubieran debido alertar" al que la compraba.

El titular francés de Consumo dijo que en la reunión de ministros europeos que se ha organizado mañana en Bruselas para abordar este escándalo y las posibles consecuencias tendrá ocasión de discutir con los responsables de Rumanía y del Reino Unido, los otros dos principales implicados.

A juicio de Hamon, el dispositivo de control actual "está bien adaptado para los riesgos sanitarios" pero "tal vez no" para posibles fraudes al consumo.

A ese respecto, señaló que en la mesa redonda organizada ayer por el Gobierno francés con los profesionales del sector se les dijo que deberían ejercer una mejor supervisión de la naturaleza de la mercancía que reciben de sus proveedores y de lo que entregan a sus clientes.