El cardenal portugués José Policarpo considera la renuncia de Benedicto XVI un acto de "gran generosidad" que rompe el "tabú" de que el pontífice es inamovible en su cargo, y considera normal que ahora se elija a un papa "más joven".

En una rueda de prensa en Lisboa, Policarpo resaltó hoy que la "lúcida" decisión del papa abre un precedente para sus sucesores y humaniza el pontificado al mostrar que "si alguien no se siente capaz de ejercer su ministerio, debe abdicar".

El cardenal luso manifestó que comprende la actitud de Benedicto XVI al guardar en reserva sus intenciones y anunciar la renuncia por sorpresa como una garantía de "llevar esa decisión hasta el fin".

Si los futuros papas estuvieran en las circunstancias de tener que tomar una decisión como esa, agregó, "serán mucho más libres de hacerlo y será mucho más normal que lo hagan después de este gesto histórico".

Policarpo considera que, además de su visible debilidad física, solo el papa sabe cuáles son las "razones profundas" de su decisión, "los aspectos de la vida de la Iglesia y de la sociedad que le hicieron sentir que ya no tenía capacidad".

No obstante aseguró que no tiene conocimiento de problemas de memoria de un pontífice que trata a todos los cardenales por su nombre.

El cardenal portugués destacó la sensibilidad artística de Benedicto XVI y lo consideró "una de las mentes mas brillantes del siglo XX".

También resaltó la firmeza con la que el papa ha respondido a asuntos difíciles de su pontificado, como el robo de documentos por parte de su mayordomo o los casos de pedofilia en el seno de la Iglesia.

Sobre el futuro de Benedicto XVI una vez que sea sustituido en el cargo, afirmó que habrá que tratar "con mucho cariño" al ex papa y que lo prudente es que se quede en el Vaticano.

Él quiere pasar el resto de su días enclaustrado y dedicado a la oración, recordó, y el Estado vaticano "puede acogerlo con bondad, dignidad y con discreción".

"Si el papa fuera a vivir a otro país sería menos controlable", admitió, además en el Vaticano su sucesor podrá encontrar en él "un consejero privilegiado".

En cuanto a la elección del futuro papa, Policarpo consideró probable que se elija a alguien "más joven".

Pero lo importante es identificar quién tiene "capacidad para dirigir la Iglesia", indicó el cardenal luso tras considerar "poco probable" que él pueda ser elegido.

La nacionalidad no es relevante, agregó al reconocer los intereses por un papa italiano, latinoamericano o asiático, posibilidad está última que le gusta a Policarpo como una señal hacia el continente donde la Iglesia Católica crece más.