Cientos de bareiníes intentaron hoy volver a la plaza de Lulu (perla), en Manama, para reivindicar su derecho a protestar allí contra el régimen, cuando faltan dos días para el segundo aniversario del estallido de las manifestaciones.

Los manifestantes marcharon hacia esa plaza de la capital, antiguo epicentro de protestas, al grito de "pacíficos" y llegaron hasta donde la policía tenía bloqueada la carretera.

Los agentes dispararon entonces gases lacrimógenos y bombas de sonido contra los opositores de esa marcha, que estuvo precedida por otra que había partido desde la vecina aldea de Sanabis y que acabó sin disturbios.

Los grupos opositores han convocado manifestaciones diarias en las jornadas previas al aniversario del inicio de las protestas, previsto para el próximo 14 de febrero.

La plaza de Lulu fue vaciada de manifestantes en marzo de 2011, después de un mes de intensas protestas, y desde entonces permanece cerrada al público y controlada por la policía y la Guardia Nacional.

El monumento en forma de perla que estaba situado en el centro de la plaza fue derribado y las autoridades convirtieron la zona en una intersección de calles con semáforos que rebautizaron como Al Faruq.

En los últimos años, los manifestantes han intentado de manera esporádica volver a la plaza, mientras continúan las protestas contra el régimen y a favor de reformas democráticas.

En el plano político, la segunda ronda del diálogo nacional entre las distintas fuerzas bareiníes comenzó el pasado domingo en Manama para lograr un consenso que ponga fin a la crisis política que atraviesa desde hace dos años este país de mayoría chií gobernado por una monarquía suní.

La reunión contó con 27 participantes, ocho representantes de la coalición gubernamental, ocho de seis fuerzas políticas, otros ocho de la autoridad legislativas y tres del Gobierno.

La cita fue boicoteada por varios grupos opositores, entre ellos la coalición 14 de Febrero, que aglutina a movimientos revolucionarios y que ha convocado una huelga general para el próximo jueves.

Durante las manifestaciones para pedir reformas políticas unas 115 personas han muerto, 2.000 han sido detenidas y más de 2.000 han perdido sus puestos de trabajo por participar en las mismas, según datos de la oposición.