La excongresista estadounidense Gabrielle Giffords, quien sufrió daños irreversibles a raíz de un balazo en la cabeza en un tiroteo en 2011, pone voz a un nuevo anuncio contra la violencia armada presentado hoy.

"Tenemos un problema, cuando vamos de compras, donde rezamos, donde nuestros hijos van a la escuela", dice Giffords, sobre imágenes en blanco y negro de los últimos tiroteos más graves en el país.

"Pero hay soluciones en las que podemos ponernos de acuerdo, incluso los propietarios de armas. Se los digo yo. El Congreso debe actuar. Vamos a hacer esto", añade la ex congresista, en un tono lento, ya que perdió parte de su capacidad de habla tras el tiroteo de enero del 2011 en Tucson (Arizona).

El anuncio concluye con Giffords hablando a la cámara junto a su esposo, el exastronauta Mark Kelly.

Giffords se ha convertido en un símbolo de la violencia armada que sufre Estados Unidos.

Pese a su lenta recuperación, la excongresista demócrata ha querido comprometerse con la defensa de una regulación más estricta de las armas para que no se repitan los episodios violentos.

El espinoso debate de las armas se abrió en Estados Unidos después del tiroteo en diciembre pasado en una escuela primaria en Newtown (Connecticut) en el que murieron 20 niños y siete adultos, incluido el atacante, que utilizó armas con cargadores de alta capacidad.

Tras la masacre de Newtown el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aprobó 23 órdenes ejecutivas para endurecer el control sobre las armas, pero necesita el apoyo del Congreso para legislar sobre la restricción del acceso de las armas de asalto y cargadores como los utilizados en la masacre de la escuela de Newtown.

Obama abordará previsiblemente el asunto de la restricción de armas mañana durante el discurso sobre el Estado de la Unión.