Al menos 4 soldados murieron hoy y 3 policías resultaron heridos en un ataque suicida contra un alto cargo policial que resultó ileso en la región nororiental somalí de Puntlandia, autoproclamada autónoma en 1998.

El atentado ocurrió por la mañana, cuando el suicida -que murió en el acto- impactó un vehículo cargado de explosivos contra un convoy en el que viajaba el subjefe de la Policía, general Mohyadin Ahmed Musse, cerca de la comisaría central de la ciudad de Galkayo.

"Un automóvil de lujo lleno de material explosivo alcanzó nuestro convoy cerca de la comisaría central de Galkayo. Murieron cuatro miembros de las fuerzas de seguridad y tres agentes de policía resultaron heridos de levedad", dijo en una rueda de prensa tras el ataque el propio Musse, que sólo sufrió heridas leves.

El testigo Dahir Duale, que estaba en los aledaños de la comisaría en el momento del atentado, comentó a Efe que también hubo "civiles heridos en el ataque suicida" que fueron evacuados a un hospital.

La milicia radical islámica Al Shabab se declaró responsable del ataque en un comunicado emitido a través de su nueva cuenta de twitter (la antigua fue cancelada a finales del pasado enero), en la que aseguró haber matado a seis soldados y haber herido a nueve.

A pesar de los avances logrados el año pasado en el terreno político, con la elección de un Parlamento, un presidente y un primer ministro que puso fin al Ejecutivo de transición, Somalia se halla todavía inmersa en un conflicto armado.

En él, las tropas de la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM), el Ejército somalí, las Fuerzas Armadas etíopes y varias milicias pro gubernamentales combaten a los integristas islámicos de Al Shabab, la milicia radical dominante desde 2006.

Al Shabab, que anunció en febrero de 2012 su unión formal a la red terrorista Al Qaeda, lucha para instaurar un Estado islámico de corte wahabí en Somalia.

Aunque las tropas aliadas arrebataron a finales del pasado septiembre a Al Shabab su mayor bastión, la ciudad costera de Kismayo, los radicales aún controlan buena parte del centro y el sur de Somalia, donde el Gobierno aún no puede imponer su autoridad.

Somalia vive en un estado de guerra civil y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barré, lo que dejó al país sin un Gobierno medianamente efectivo y en manos de milicias radicales islámicas, señores de la guerra y bandas de delincuentes.