Las autoridades de Sudán y de Sudán del Sur se acusaron hoy recíprocamente de apoyar a milicias que han realizado incursiones y han matado a civiles en zonas en torno a la frontera entre ambos países.

El gobernador de la zona de Abu Yibeha, en el Estado sudanés de Kordofán del Sur, Al Fadel Wanis, señaló en declaraciones a la prensa que los rebeldes del Movimiento Popular para la Liberación de Sudán/Sector Norte (MPLS-N) atacaron a familias en esta área y mataron a 37 personas.

Según Wanis, los rebeldes del MPLS-N (una facción apoyada por Yuba que opera en el sur del país vecino) lanzaron un ataque sobre milicias progubernamentales y civiles, en el que murieron nueve habitantes y 15 milicianos.

Tras ese ataque, estallaron enfrentamientos entre las tropas sudanesas y los rebeldes, un grupo de en torno a 500 hombres armados, en los que fallecieron ocho rebeldes y cinco miembros de las fuerzas gubernamentales.

Wanis explicó que el Ejército sudanés ha tomado el control de la zona escenario de ataques.

Frente a esta versión, el MPLS-N acusó en un comunicado a milicias apoyadas por el Gobierno de Jartum de haber matado a 17 civiles en Kordofán del Sur.

Los rebeldes aseguraron que estas milicias están apoyadas por el dirigente opositor sursudanés Lam Akol, que había sido ministro de Exteriores cuando los dos países todavía estaban unidos.

Mientras, el portavoz del Ejército sursudanés, Philip Aguer, informó ayer en una rueda de prensa de que sus fuerzas repelieron un ataque perpetrado por milicias en la zona de Abudi, en el estado del Alto Nilo, fronterizo con Sudán.

En los choques, los rebeldes mataron a 17 civiles, según Aguer, mientras que las fuerzas sursudanesas mataron a siete de esos milicianos, acusados de estar respaldados por Jartum.

Sudán del Sur se independizó de su vecino del norte en julio de 2011, pero desde entonces los combates fronterizos entre ambos países han sido constantes y estuvieron a punto de desembocar en una guerra, en abril del año pasado.