El grupo de congelados Findus anunció hoy que presentará una denuncia por sentirse engañado al haberse descubierto que algunos de sus platos preparados, elaborados por proveedores, contenía carne de caballo de origen rumano y no la de vacuno que dice haber encargado y que era el ingrediente anunciado.

"Nos certificaban carne de vacuno francesa en nuestras recetas. En realidad nos daban carne de caballo rumana. Nos han engañado", subrayó en un comunicado Findus Francia, que se considera una "víctima" al igual que los consumidores.

La empresa anticipó que a partir del lunes formalizará su querella "contra X", es decir, sin identificar presunto culpable.

Findus se preguntó "cómo es posible que en 2013" un transformador de carne, en relación a la empresa Spanghero con sede en la ciudad de Castelnaudary, en el suroeste de Francia, haya podido comercializar carne de caballo con la certificación veterinaria de vacuno.

Spanghero, que aprovisionaba con carne al grupo también francés Tavola encargado de elaborar los platos preparados de Findus, indicó que actuará legalmente contra la empresa rumana a la que había comprado la materia prima.

El presidente de Spanghero, Barthélémy Aguerre, anunció que si se confirma que era carne de caballo, su grupo se consideraría "víctima".

"Si nos han engañado, ha sido el proveedor rumano, porque nosotros no hemos comprado carne de caballo, sino carne de vacuno y entregamos carne de vacuno", declaró Bartélémy en declaraciones a la emisora de radio "France Info".

"Si nuestro proveedor ha puesto caballo -insistió el responsable de Spanghero-, nos querellaríamos con firmeza contra él".

Spanghero es un grupo cárnico creado en 1970 por dos hermanos conocidos por su pasado como jugadores de rugby que, según sus propios datos factura 65 millones de euros anuales gracias al tratamiento de 9.600 toneladas de carne de vacuno, cordero y cerdo -no caballo- y 10.400 toneladas de platos cocinados.

Spanghero había sido designado como el origen del engaño sobre el tipo de carne de tres platos preparados de Findus y elaborados por Tavola, una empresa cárnica también francesa con sede en Metz (noreste).

Los servicios antifraude franceses han abierto una investigación y el ministro de Agricultura, Stéphane Le Foll, ha constatado que se ha producido un "engaño" que "no es aceptable", y que se aplicarán "las sanciones necesarias".