El Gobierno de Ecuador aspira a recaudar unos 240 millones de dólares este año para financiar su proyecto ambientalista Yasuní-ITT, el mismo que prevé dejar sin explotar un importante yacimiento de petróleo en un sector de su Amazonía considerado de alta concentración de biodiversidad.

"Es decisión del Gobierno dejar ese petróleo bajo tierra para evitar que se contamine y se extermine la vida", aseguró el presidente ecuatoriano en funciones, Lenin Moreno, durante el habitual informe sabatino del Ejecutivo.

En el mensaje difundido hoy, aunque fue grabado el viernes en la localidad de Añangu, en el corazón de la selva amazónica ecuatoriana, Moreno señaló que el proyecto ha logrado recaudar hasta el momento unos 330 millones de dólares.

Recordó que el proyecto ecuatoriano busca que la comunidad internacional aporte unos 3.600 millones de dólares en doce años, es decir un 50 por ciento de lo que Ecuador podría obtener si explota el yacimiento petrolífero ubicado en el Parque Nacional Yasuní, con reservas calculadas por más de 800 millones de barriles de crudo.

Moreno, que ocupa temporalmente la jefatura del Estado por encargo del titular, Rafael Correa, en campaña electoral para la reelección, dijo que con los aportes recibidos ya se ha logrado financiar el primer proyecto de energía renovable basado en la iniciativa ambientalista.

Se trata, dijo, de la planta hidroeléctrica Huapamala, de 5 megavatios de potencia, situada cerca de la localidad de Saraguro, en la provincia andina de Loja, en el sur del país, fronteriza con Perú.

Según Moreno, la oficina de la iniciativa Yasuní-ITT y la Secretaría de Planificación y Desarrollo (Senplades) estudian otros proyectos ecológicos que serán financiados por el fideicomiso creado para administrar los recursos recibidos.

En el informe sabatino también intervino Denis Vallance, un representante de los gobiernos locales de Francia y fundador del grupo "Viva Yasuní" en su país.

Según él, los gobiernos locales de Francia han aportado unos 40 millones de dólares a la iniciativa, con el compromiso de mantener la colaboración para preservar "uno de los pulmones más importantes" del planeta.

De su lado, la secretaria de Estado de la Iniciativa Yasuní-ITT, Ivonne Baki, dijo que una última encuesta revela que "el 78 por ciento de los ecuatorianos no quiere" que se tome el Yasuní, considerado como uno de los sitios de mayor concentración de biodiversidad del mundo.

Y es que el Gobierno de Quito ha planteado que, si no consigue el aporte de la comunidad internacional, echará a andar un "Plan B", que supone la explotación, con el mayor cuidado ambiental posible, del crudo en los campos Ishpingo, Tambococha y Tiputini (ITT), situados en el Parque Nacional Yasuní.

El titular de la Senplades, Fander Falconí, dijo que su país apuesta por el medioambiente y calificó a la iniciativa como una de las propuestas "más innovadoras" y "revolucionaras" en el mundo.

El proyecto "plantea un cambio en la visión de desarrollo al mundo" ya que se sustenta en "privilegiar la vida sobre el capital", afirmó Falconí.

El proyecto ambientalista ecuatoriano ha sido felicitado y galardonado por varias organizaciones internacionales, entre otras cosas, porque supone una iniciativa práctica contra el cambio climático.

Sin embargo, las autoridades ecuatorianas han señalado que no ha sido fácil para el país tomar esta decisión, ya que el petróleo es su principal fuente de ingresos, además que el yacimiento en el Yasuní representa el 20 por ciento de las reservas de crudo del país.

Por ello, Ecuador ha reclamado una "corresponsabilidad" de la comunidad internacional, sobre todo de los países desarrollados, a los que achaca haber generado la mayor parte de la contaminación en el planeta.