El argentino Leonardo Andrada, testigo de la tragedia ferroviaria de Once, en la que murieron 51 personas, fue asesinado de varios disparos tras un robo, informaron hoy fuentes policiales.

La Policía halló este viernes el cadáver de Andrada con tres disparos de arma en la espalda en una parada de autobuses de la localidad bonaerense de Ituzaingó, a unos 30 kilómetros al oeste de Buenos Aires.

Los delincuentes que le dispararon se llevaron su teléfono móvil y una mochila, dijo una fuente policial a la agencia oficial Télam.

Andrada condujo durante una parte del recorrido la formación ferroviaria que el pasado 22 de febrero se estrelló en el andén de estación de Once, una de las más concurridas de Buenos Aires.

Ese día, Andrada había entregado el control del tren a Marcos Córdoba, el maquinista al frente de la formación en el momento de la tragedia y que se encuentra imputado en la causa.

El conductor fallecido había declarado ante la Justicia que el tren partió de la localidad bonaerense de Moreno (a unos 40 kilómetros de Buenos Aires) con un retraso de 20 minutos y por ese motivo a lo largo de las estaciones llegó a acumular el triple de su capacidad.

Según su testimonio, la sobrecarga provocaba que el convoy circulase con mayor lentitud y para frenarlo era necesaria una antelación superior a la habitual.

El accidente de Once, en el que murieron 51 personas el 22 de febrero de 2012, es una de las peores tragedias ferroviarias de la historia en Argentina.

La Fiscalía argentina ha solicitado un juicio oral para los presuntos responsables de la catástrofe, entre los que figuran como imputados los exsecretarios de Transporte Juan Pablo Schiavi y Ricardo Jaime; los dueños de la empresa concesionaria, Claudio Sergio Cirigliano y Mario Cirigliano y el citado maquinista, Marcos Córdoba.