Estados Unidos está "evaluando" cuáles son los siguientes pasos que debe tomar para tratar de poner fin a la guerra civil que vive Siria, según explicó hoy el nuevo secretario de Estado, John Kerry.

"Lo estamos evaluando ahora, estamos viendo qué pasos dar, si los hay, especialmente desde el punto de vista diplomático, y hacer un esfuerzo por reducir la violencia y hacer frente a esa situación", dijo Kerry en su primera rueda de prensa desde que está al frente del Departamento de Estado.

El secretario saliente de Defensa de EE.UU., Leon Panetta reconoció ayer por primera vez que apoyó un plan para armar a la oposición siria para luchar contra las fuerzas del régimen de Bachar al Asad, que finalmente fue rechazado por la Casa Blanca.

Así lo afirmó Panetta durante una audiencia ante el comité de Fuerzas Armadas del Senado en la que compareció junto con el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Martin Dempsey.

Sin embargo, Kerry no quiso responder directamente cuando se le preguntó si consideraba ya oportuno armar a los rebeldes sirios.

Hasta ahora el Pentágono ha mantenido la postura oficial del Gobierno estadounidense que se ha centrado en dar sólo ayuda humanitaria y logística no militar a los rebeldes, y abogar por una solución diplomática al conflicto sirio, a la que aludió el secretario de Estado.

La idea era someter a investigación a los grupos rebeldes y entrenar a combatientes "a los que se les suministrarían armas", pero la Casa Blanca desechó la idea preocupada por los riesgos.

El presidente estadounidense, Barack Obama, ha defendido su oposición a entregar armas a los rebeldes sirios con el argumento de que podrían caer en manos de grupos extremistas que están involucrados en el conflicto, que va camino de cumplir dos años.