La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, asistió hoy a un culto ecuménico en la catedral de Brasilia en memoria de 238 fallecidos en el incendio de la discoteca Kiss, ocurrido el pasado 27 de enero en la ciudad meridional de Santa María.

La celebración religiosa fue oficiada por el arzobispo de Brasilia, Sergio da Rocha, con la participación de pastores de diferentes iglesias protestantes y la asistencia de ministros y parlamentarios.

Al final del culto estaba prevista la proyección de un vídeo con los nombres de las 238 víctimas, en su mayoría estudiantes que habían acudido a una fiesta organizada para alumnos de la Universidad Federal de Santa María, en el estado de Río Grande do Sul.

Rousseff visitó a las víctimas de Santa María el mismo día del incendio, para lo cual tuvo que abandonar la cumbre Celac-Unión Europea, que tuvo lugar en Santiago de Chile.

Casi dos semanas después del incendio, todavía 65 heridos permanecen internados en hospitales de cinco ciudades del estado, 18 de ellos en estado grave y conectados a aparatos de respiración mecánica, según el último boletín oficial divulgado hoy.

El incendio se inició por una bengala supuestamente usada por un integrante de la banda Gurizada Fandangueira y el fuego se propagó rápidamente por el techo de la discoteca debido a que el material usado en el aislamiento acústico era muy inflamable, según la Policía.

Las autoridades también creen que esa espuma aislante, al arder, desprendió cianuro, una sustancia tóxica que pudo haber causado la mayoría de las muertes.

Asimismo se investigan posibles fallos de seguridad, como la falta de extintores y de una salida de emergencia alternativa a la puerta principal.