La primera dama de Estados Unidos, Michelle Obama, acudirá al funeral de la joven de 15 años Hadiya Pendleton, quien fue asesinada la semana pasada en Chicago después de participar unos días antes en las ceremonias de investidura del presidente, Barack Obama.

Según informó hoy el diario Chicago Tribune citando fuentes de la Casa Blanca, la primera dama asistirá al entierro de la adolescente, que tendrá lugar el próximo sábado.

Hadiya Pendleton estaba con sus amigos en el Parque Vivian Gordon Harsh al mediodía del pasado 29 de enero cuando un hombre armado corrió por un callejón y abrió fuego contra el grupo de jóvenes para más tarde huir en un coche, según informaciones policiales.

Pendleton, que recibió un disparo en la espalda, echó a correr pero se desplomó y murió más tarde en el hospital donde fue ingresada de urgencia, mientras que otro joven de 16 años que estaba en el grupo resultó herido en el incidente.

Hay una recompensa de 40.000 dólares a cambio de información que conduzca al ejecutor de los disparos.

Activistas y ciudadanos han instado a los Obama a que acudan a Chicago para hablar sobre la armada, un asunto candente tras el tiroteo de Newtown el pasado diciembre, en el que murieron 20 niños y 8 adultos, incluyendo el tiroteador.

Tras conocerse la noticia, el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, calificó el suceso de "terrible tragedia", y dijo que éste es "otro ejemplo del problema que tenemos que solucionar (respecto a la violencia de armas)".

"Aunque no podamos prevenir toda la violencia de las armas tenemos que actuar, sin afectar a la segunda enmienda y hacerlo de una manera responsable", dijo el portavoz presidencial.

"El hecho de que no podamos resolver todo el problema no significa que no tengamos que actuar", insistió.

El padrino de la adolescente, Damon Stewart, declaró al diario Chicago Sun-Times que, "como de costumbre, el malo de la película es el objetivo, pero nunca acaba con él. El golpe se lo lleva alguien a quien duele perder".

Más de 40 personas han muerto tiroteadas desde principios de año en Chicago, la ciudad de Estados Unidos con más armas de fuego intervenidas por la policía.