Los malvinenses "no son agresivos" y quieren un diálogo con Argentina para contarle cómo viven y qué quieren, afirmaron hoy en Londres dos representantes de la Asamblea Legislativa de las islas, Jan Cheek y Dick Sawle.

Cheek y Sawle llegaron hace unos días a Londres con la intención de hablar con el canciller argentino, Héctor Timerman, durante su visita esta semana al Reino Unido, pero la reunión no se concretó porque el ministro se negó a recibirlos.

Argentina, que reclama las Malvinas desde 1833, considera que la disputa solo debe ser abordada entre los Gobiernos de Londres y Buenos Aires, y no acepta a los isleños como una tercera parte.

Esta actividad diplomática por parte de Argentina y los malvinenses coincide con el referéndum que se celebrará el 10 y el 11 de marzo en las islas del Atlántico Sur, en el que sus habitantes votarán para decidir si quieren seguir bajo soberanía británica.

En una entrevista hoy con Efe en la sede de la representación de las Malvinas en Londres, los dos miembros del cuerpo legislativo hablaron de su frustración por el fracaso de las conversaciones, si bien reconocieron no estar "sorprendidos" dada la actual política del Gobierno de Cristina Fernández hacia el archipiélago.

"No somos agresivos. Lo que queremos es hablar de nuestro sistema económico, nuestros derechos humanos (...) no queremos malas relaciones porque sin diálogo es imposible, solo se construyen murallas", dijo Sawle en perfecto español.

Las Malvinas (Falklands, en inglés), cuya disputa provocó en 1982 una guerra entre los dos países que costó la vida a un millar de soldados, están situadas a unos 340 kilómetros de las costas argentinas y 14.000 kilómetros del Reino Unido, y tienen unos 3.000 habitantes, que se dedican a la actividad agrícola, ganadera y pesquera.

Sawle calificó de "lamentable" que Timerman no quisiera aceptar un libro que pretendía regalarle sobre la historia de las islas cuando intentó acercarse a él en los pasillos del Parlamento británico el pasado martes, con motivo de una reunión que el canciller argentino mantuvo con diputados.

Para los malvinenses "es importante que nuestro punto de vista sea escuchado. (Timerman) debería estar hablando con nosotros. Estoy decepcionada pero no sorprendida" de que el canciller se negase a verlos, apuntó Cheek.

"Nosotros -agregó la representante- estaríamos contentos de hablar sobre asuntos de interés mutuo. Es muy importante reanudar discusiones de vecinos. Podemos hablar de la reclamación argentina, pero solo para decir que no la aceptamos".

Preguntada si aceptaría que Malvinas fuera un país independiente, Cheek admitió que no tiene una población lo suficientemente numerosa para ello, pero que es algo que no se descarta.

Al mismo tiempo, Sawle lamentó que en su reunión de ayer con el ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague, hubiera una "silla vacía" que había sido reservada para Timerman.

El jefe de la diplomacia argentina había solicitado reunirse cara a cara con Hague pero decidió no materializar el encuentro ante la condición impuesta por los británicos para que también estuvieran presentes los dos representantes legislativos de Malvinas.

Con el titular del Foreign Office, los dos malvinenses hablaron de asuntos de interés de las islas y del referéndum.

"Es muy importante para nosotros tener el derecho fundamental a la autodeterminación", por lo que la consulta de marzo, a la que han sido convocados los cerca de 3.000 malvinenses, es "un mensaje poderoso para otros países", agregó Sawle.

Sobre este plebiscito, Sawle contó que la idea partió de él y de otro compañero suyo mientras estaban "fumando un cigarrillo" al aire libre como "un ejercicio de autodeterminación".

Para este miembro de la Asamblea, que tiene un hijo en el Ejército británico, los malvinenses votarán ampliamente a favor de que las islas sigan siendo un territorio británico de ultramar, como es actualmente el estatus de las islas.

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Por Viviana García