Los talibanes afganos instaron hoy a la comunidad internacional a abandonar la idea de "interferir de manera permanente" en el país y tacharon de "propaganda" la reciente cumbre entre Afganistán, Pakistán y Reino Unido de Londres, donde se apostó por el diálogo con la insurgencia.

"Estas conferencias ni han desempeñado un papel positivo en resolver los asuntos de los afganos ni han aportado un resultado prometedor", afirmó el portavoz insurgente Zabiulá Muyahid en un comunicado colgado en la página web de los talibanes.

Muyahid valoró que estas reuniones "desvían la atención pública de la solución" al conflicto y buscan ofrecer "la impresión de que hay algún tipo de progreso", pese a que en su opinión tales avances no existen.

"Tras haber usado la fuerza durante once años y enfrentándose a una derrota militar, (los países de la OTAN) han llegado a la conclusión de que la guerra en Afganistán debe terminar", dijo el portavoz talibán.

Según Muyahid, eso demuestra que "no están comprometidos realmente a resolver el asunto afgano".

Estas palabras llegan después de que el pasado día 4 durante un cumbre en Londres los presidentes de Afganistán y Pakistán, Hamid Karzai y Asif Ali Zardari, pactaran firmar un acuerdo de cooperación el próximo otoño.

En ese encuentro, el primer ministro británico, David Cameron, hizo, además, un llamamiento a los talibanes a tomar parte en conversaciones de paz sobre el futuro de Afganistán.

Los talibanes rompieron en marzo del año pasado el diálogo que habían iniciado pocos meses antes con EEUU a través de una oficina en el emirato islámico de Catar.

En los últimos meses, el Gobierno afgano ha retomado la idea de conversar con la insurgencia y ha centrado los esfuerzos esta vez en convencer al vecino Pakistán para que se implique en el proceso.

Islamabad, por su parte, ha liberado algunos cabecillas insurgentes, en un gesto de acercamiento.

Muchos analistas creen que los principales líderes talibanes y de otros grupos afines buscan refugio en territorio paquistaní con el apoyo o tolerancia del aparato de seguridad de ese país, por lo que la actitud de Pakistán en el proceso de paz afgano es crucial.

La guerra en Afganistán se halla en uno de los momentos más sangrientos once años después de la invasión de EEUU y caída del régimen talibán y a falta de dos años para que las tropas aliadas concluyan su retirada del país.